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AFP. Una tarea para el pueblo.

Pareciera ser sólo un problema de pensiones; de aumento del porcentaje basal a alguno de los fondos; de solicitar que tanto empresarios, Estado y trabajadores –el verdadero productor de valor- se pongan de acuerdo y ahorren en una caja común para que, llegado el día de jubilar, éstos últimos lo hagan con un monto mucho mayor a los 160 mil pesos al mes que en promedio reciben hoy. Pareciera que se resuelve fácil: terminar con las AFPs y poner fin al negocio. Pareciera. Pero no es tan fácil.

Si se pretende realizar dicha tarea, mediante negociaciones, acuerdos con los representantes gubernamentales de la burguesía, es decir con el “comité de administradores” de la explotación, más bien resulta que no es posible. Esto, debido a que los administradores del régimen, la burguesía triunfante en el golpe de 1973, no puede echar marcha atrás al funcionamiento del capitalismo. Lo que se les pide –que se acabe con las AFPs- atentará contra el propio régimen, contra la “nuevas formas” en que han puesto a circular el capital –los fondos de ahorro como préstamos para instituciones, o bien como divisa en la bolsa de valores, por ejemplo-, pese a los reparos que economistas liberales más moderados han hecho al respecto. Lo hicieron así pues, como clase, triunfaron y establecieron sus reglas.

En la lucha de clases, cuando una se logra imponer como triunfante, impone sus normas. A fines de la primera mitad del siglo XX, la Guerra contra el Nazi fascismo marcó un nuevo reordenamiento mundial, donde el capitalismo occidental, triunfante y apresurado en ganar terreno a los soviéticos, sentó las medidas económicas para poner en circulación al capital y al capitalismo. ¿Qué ocurrió allí? Una vez victoriosos los aliados(1), el capitalismo estadounidense, luego de los acuerdos en Bretton Woods(2) impulsa un Programa de Rescate Europeo: el Plan Marshall(3). ¿Qué buscaban con este plan? Entre lo más importante: a) recuperar la hegemonía económica en la región del centro y este de Europa; b) restituir la circulación del capital que se había estancado en el crac de 1929; c) cooptar cualquier avance de la URSS en Europa y todo occidente. En otras palabras, contener la lucha de clases. Así, sin abandonarse las bases capitalistas, de manera de neutralizar las luchas por las demandas comunes, los proyectos de Estados de bienestar resolvieron demandas en salud, educación, viviendas, participación, etc. Todo esto, sin moverse un ápice de las relaciones de explotación. Es decir, procurando que el capital siguiera en circulación.

En nuestro continente, en plena guerra fría, las cosas no fueron fáciles. La revolución cubana vino a desequilibrar las acciones, desplazando el foco de la socialdemocracia, instalando -de facto-, como clase trabajadora triunfante, nuevas reglas, donde el pueblo pasó a ser el protagonista. Su carácter socialista, eso sí, no llegó sino hasta los días posteriores de las invasión de 1961, hecha por EEUU en Bahía de Cochinos, Girón. Los ejemplos se repitieron en todo el continente. Chile, en cambio, fue un caso raro, un experimento pacífico de vía al socialismo, por lo tanto era más peligroso. ¿Qué mensaje se le daba al mundo si el imperialismo dejaba triunfar en las urnas a la Unidad Popular, con un presidente marxista a la cabeza? No se podía permitir tal atrevimiento. Y ya, muchos años antes de ser electo Salvador Allende, EEUU barajaba la opción de un golpe de estado. Así, una vez hallados los aliados y cómplices dentro de las filas de la burguesía, tanto militares como civiles, la unidad de la burguesía se materializaba en aquel 11 de septiembre.

Mientras la sociedad vivía un shock, con su relato de muertes y torturas, la burguesía y el imperialismo contaban con el tiempo suficiente para rediseñar el sistema chileno. Era el escenario perfecto para poner a prueba las medidas de un nuevo liberalismo económico, pensadas y discutidas por la crema y nata de los intelectuales capitalistas reunidos en la Sociedad de Mont Pelerin(4) a los pies de los Alpes suizos en Montreux, en 1947. Así, Chile se rediseñó a imagen de la burguesía y el imperialismo. Salud, educación, previsión y todos los sectores sociales fueron pasados a manos privadas. Ahora el nuevo sistema pasó a ser controlado por el mercado, por la burguesía empresarial. Economistas chilenos, egresados de la PUC(5), luego de ser ungidos por Milton Friedman, esculpieron el cuerpo del nuevo sistema económico, político, social.

El antiguo sistema previsional chileno, no cumplía los requisitos del mercado, pero resultaba una auspiciosa cantera de ampliación de la circulación del capital. Así, de un sistema de reparto solidario, donde tanto empresarios, Estado y trabajadores cotizaban en un fondo común que garantizaba pensiones justas, se pasó a un sistema de previsión forzoso e individual, donde el cotizante reúne sólo sus ahorros. El fondo común reunido en el antiguo sistema, no respondía a principios “liberales de mercado”, era algo así como una alcancía en la cual todos(6) iban echando sus ahorros, y de la cual se sacaba para aquellos que han alcanzado edad de jubilación. Todo esto cambió con la reforma estructural de 1980 que creó el modelo de ahorro individual. Ahora, la mayoría de la población entregaría, obligatoriamente, el 10% de su salario a una Administradora de Fondo de Pensiones (AFP), la cual sería responsable de invertir éstos capitales en préstamos a otras empresas, compras de acciones, o llevar divisas a la bolsa de valores; esperando ganancias especulativas. Lo que antes era un ahorro seguro y una pensión justa, ahora es inversiones, apuestas de ganancias, pérdidas de los contribuyentes. En otras palabras, el dinero de los trabajadores se pone a circular, entra al mercado, lo mismo con la educación y la salud.

Millones de trabajadores se cambiaron a las AFP. Otros, sea por tozudos o temerosos, se quedaron en el antiguo sistema. Para las FFAA, en cambio, en recompensa por su papel jugado en el golpe, se les dejó en sus antiguos sistemas solidarios, siendo financiado por fondos públicos. Curiosamente, los “cerebros” de las AFP no cotizan en ellas. ¿No confían en sus propias creaciones? ¿Será, acaso, que no arriesgan a la especulación su dinero? Prefieren llevar sus capitales a paraísos fiscales, o bien guardarlos debajo de su cabecera.

El problema con las AFP, no es sólo un problema económico, sino moral. No se trata de negociaciones, sino de imposición de reglas. El fin de ellas, no es una demanda aislada, individual, es parte del conjunto de las demandas que el pueblo chileno ha impulsado. Se trata, en definitiva, de qué sociedad queremos construir. ¿Una en común acuerdo con los explotadores, velando por el ficticio aporte tripartito; originados, “los tres”, del trabajo de nuestra clase? ¿U otra donde los trabajadores administremos nuestra vida, organizada según principios morales de nuestra clase? La lucha de clases hoy llama a la claridad, al realismo.

En la lucha de clases se gana o se pierde, no hay términos medios, conforme  nos enseña la historia, y la clase triunfante impone sus principios, sus reglas. Nuestro pueblo debe vencer, tenemos la obligación de hacerlo, tenemos un mundo justo por construir. ¿No lo cree usted?

 

(1) Referido principalmente a las potencias capitalistas, coordinadas con la Unión Soviética para combatir a las Potencias del Eje. EEUU, la principal potencia capitalista, fue quien tomó las iniciativas para contener, una vez terminada la guerra, a la “amenaza comunista”.

Para mayor profundidad del tema, revisar Historia del Siglo XX, de Eric Hobsbawn.

(2) Conferencias de Bretton Woods. Fueron un conjunto de reuniones, llevadas a cabo entre el 1ero y 22 de julio de 1944 en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos. Reunió a 44 países, incluidos la Unión Soviética –quien no se mostró de acuerdo con las resoluciones- y China, quien se retiró luego de 1949, tras el triunfo de la revolución comunista.

(3) Plan Marshall. Fueron una serie de medidas económicas impulsadas por Estados Unidos para prestar apoyo financiero a los países cuya economía se habían visto arruinadas por la guerra. El plan se implementó desde abril de 1948, y duró cuatro años.

(4) Sociedad de Mont Pelerin. Organización de intelectuales liberales que se organizó en Suiza, en Mont Pelerin, el año 1947. Sentó las bases para el liberalismo económico y político de post guerra. Friedrich Von Hayek, economista austriaco, asiduo defensor de la economía libre de mercado, fue quien la encabezó. Allí también participaron el filósofo Karl Popper, el economista Milton Friedman entre otros.

(5) Pontificia Universidad Católica de Chile.

(6) Decir “todos echaban sus ahorros” es faltar a la verdad, pues tanto el Estado y los empresarios extraen su capital a partir del trabajo de los obreros, de la clase trabajadora.



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