Los Justos

Albert Camus: “Los Justos”, Un Dilema Moral

Leí por primera vez el drama de Camus, “Los justos”, en plena dictadura militar en Chile, en el año 1987, un año después del que debía ser el “año decisivo”, un año por tanto, más tarde del atentado frustrado a Pinochet. Llegó a mis manos por casualidad, nadie me lo recomendó, nadie me introdujo en la pluma de Camus. Había oído hablar de su autor, su militancia de izquierda, su activa participación en la resistencia argelina, sus problemas con Sartre. Pero fueron, sin duda, las muy particulares características de la época que vivíamos en ese entonces, sus contradicciones, y sus exigencias, las que definieron la forma en que enfrenté la lectura de este drama que plantea el mismo debate moral que Camus reseñara en su obra: “El Hombre Rebelde”, debate moral que, por cierto, él mismo, como militante, como humanista, debió enfrentar muchas veces durante su vida.

“Los Justos” es una obra de teatro, de naturaleza histórica, que pese a ser breve, conmueve e inquieta profundamente. A través de diálogos inteligentes, de gran belleza literaria y densidad ideológica, Camus indaga en la dialéctica del fin y los medios, y de esta forma agita la conciencia, en especial de quienes luchan por un mundo distinto, “los justos de todos los tiempos” y que hoy por hoy, a más de sesenta años de su estreno siguen haciendo de ella una pieza central en cualquier discusión filosófica acerca de los límites de la rebelión, acerca de la justificación de la violencia, dicho de otra forma, qué podemos, y qué estamos dispuestos a sacrificar en aras de la felicidad humana. O, en palabras de Camus:

“Todos estamos de acuerdo sobre los fines, pero tenemos opiniones distintas sobre los medios. Todos deseamos con pasión, no hay duda, y con desinterés, la imposible felicidad de los hombres. Pero, simplemente, hay entre nosotros quienes creen que uno puede valerse de todo para lograr esa felicidad y hay quienes no lo creen así. Nosotros somos de estos últimos. Nosotros sabemos con qué rapidez los medios se confunden con los fines y por eso no queremos cualquier clase de justicia… Pues se trata, en efecto, de la salvación del hombre. Y de lograrla, no colocándose fuera de este mundo, sino dentro de la historia misma. Se trata de servir la dignidad del hombre a través de medios que sean dignos dentro de una historia que no lo es.”

Los Justos (Les Justes) fue estrenado en la ciudad de París, en el Teatro Hebertot, cuando en Europa aún estaba fresca en la memoria, la tragedia de la Segunda Gran Guerra. Dividida en cinco actos, está basada en un hecho real, el atentado que en febrero de 1905 realizaran contra el Grand Duque, una célula perteneciente al Partido Socialista Revolucionario.



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