Amor&Praxis

Amor y praxis

Dios, te pido por mi vecino:

Esta interpretación requiere mucha fe y la oración constante por los pobres, los necesitados, los carentes para que Dios en su inmensa bondad se apiade de ellos. Recordemos que si un poco de fe puede mover montañas ¿cómo no podría dar vuelta al menos la pirámide de distribución de la riqueza? Por tanto, orar es el sacrificio constante, la labor cristiana que muy bien es enseñada por algunos líderes religiosos que instan a dejar las cosas en manos de Dios, de tal manera que si la situación no cambia las manos que se ensucian son las de Creador, pues las de ellos ya estarían lavadas al más puro estilo Poncio Pilato “Lucas 23:1-25”.  Es verdad que orar es un arma muy fuerte y de gran importancia para un creyente, pero Jesús deja claro en el padre nuestro “Lucas 11:1-4 y Mateo 6:9-13” que las condiciones materiales no están exentas de las peticiones de un cristiano; ejemplo “danos hoy nuestro pan de cada día”. Es claro que en nuestros tiempos el pan de cada día se gana trabajando, y el trabajo está determinado por las relaciones de producción. No dejo de lado con esto la injerencia divina, sin embargo la manera en que la sociedad se organiza para satisfacer las necesidades de la población es fruto de las relaciones sociales, las cuales pueden ser justas o injustas bajo un juicio de valor, y si nos basamos en el cristianismo para dar ese juicio de valor, que algunos pocos tengan acceso a bienes a costa de la explotación del trabajo de la mayoría de la población es claramente injusto, y no solo eso, también es pecado “Mata a su prójimo quien le arrebata su sustento: vierte sangre quien le quita el jornal al jornalero.  Eclesiástico 34:22.



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