Amor&Praxis

Amor y praxis

Teología de la Liberación:

Ser un instrumento vivo de la labor cristiana y el sentir más intimo de Cristo, es estar al servicio de las clases sufrientes en un mundo donde la iglesia tiene muchas veces una cúpula siniestra con el poder y las elites. Representantes de Dios que lejos de guardar celibato al ser supremo, coquetean y se seducen con las pasiones terrenales, no solo entibiando el agua, sino que bebiendo a destajo. Una situación que se arraiga desde el siglo IV y V donde la iglesia se relacionó en santo matrimonio con el poder político, el poder de las elites, entendiendo que si Dios ayudaba a la clase dominante y a estas les iba bien, también les iría bien al resto del pueblo, si los reyes eran buenos, el pueblo también lo sería, en consecuencia la misión estaba en atenderlos a ellos. Esto ya pasó en el Chile en el siglo XIX – como relata el  fallecido padre Pierre Dubois para una entrevista en el diario “The Clinic”-, cuando los colegios católicos  se instalaron con la tarea de convertir a las hijas de políticos y ricos porque ellas serían influyentes en el futuro, de aquel matrimonio podemos ver la descendencia expresada en el Opus Dei y los Legionarios de Cristo.

La teología de la liberación se inclina por una práctica que represente al Cristo que expulsó a los mercaderes del templo y no con aquella de curas, pastores y obispos sin dientes que no ladran ni muerden, aquellos que lejos de expulsar a los mercaderes los llaman a sus templos para que aparezcan en primera fila ante las cámaras para la misa del gallo, también a sus colegios y universidades, lavando su divino dinero con agua bendita.



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