Amor&Praxis

Amor y praxis

Mis palabras no tienen ánimo en desalojar a las iglesias de sus miembros, bien saben las ciencias sociales la importancia del trabajo grupal y pertenencia a una organización que comparta una determinada visión de mundo. El trabajo en una organización cristiana es importante para el cristianismo mientras el actuar de ésta represente a Cristo y no a intereses egoístas, un ejemplo de congregaciones que encarnan la entrega de Jesús se ve en las organizaciones de base surgidas en tiempo de dictadura militar en Chile, con sinceridad podríamos concluir que ser “cristiano a mi manera” es muy fácil si no se tiene un compromiso férreo y fuerza de voluntad muy grande.

La teología de la Liberación es una interpretación más, una que no está contada por santos, sino por hombre de acción que entendieron que luchar contra las injusticias sociales es deber de un cristiano, entendieron que no basta con rezar, entendieron que si Cristo volviese, lo haría para caminar junto al pueblo.

Esta práctica cristiana de transformación, no solo espiritual si no que material, es necesaria en un mundo donde los representantes de Dios salen con prioridad de colegios privados, donde la evangelización se transformó en un discurso moral de la cintura para abajo, donde en algunos sectores bautizan a sus hijos para subirles su valor en el mercado, y en otros, para que no les rasguñen la cara los duendes.

En síntesis, es necesario que la iglesia renueve sus votos tomando en cuenta un legado dejado por los cristianos de acción[1] y mirando hacia el futuro. No es casualidad que a muchos cristianos les acomode más la imagen del Cristo muerto crucificado por nuestros pecados “similar al fin de la historia de Fukuyama, una historia muerta y por ende un futuro de resignación y culpa” que un Cristo resucitado, representante de una historia viva en constante construcción.

Bendito seas, Padre, Señor de cielos y tierra, porque, si has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla; sí, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien” (Mt 11:25-26).

[1]Me refiero  en orden aleatorio a los padres André Jarlan y Pierre Dubois, Obispo Fernando Ariztía, Carlos Camus, Sergio Contreras y Carlos Gonzales,  Monseñor Jorge Hourton y Alfonso Baeza entre muchos pastores de convicción y acción que representan la obra viva de Jesús resucitado, cuyos aportes han sido fundamentales e indispensables.

 



Comentarios: Amor y praxis