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CONSTRUYENDO MEMORIA COLECTIVA. Entrevista a Raúl Rocco Rojas, actor y director de la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta.

 Yo te lo pregunto porque tú mencionas a Pedro de la Barra, después mencionaste a Angel Lattus, yo estuve por ahí investigando y me encontré con la tesis de tu hija, Ornella, que la hizo precisamente sobre la historia de la Compañía de Teatro de Antofagasta, entonces, me da la impresión que hay un legado, una tradición que ha perdurado, que se ha ido traspasando de Pedro de la Barra a Angel Lattus, y luego a ti, y a otros discípulos y que llega hasta tu hija, o sea hablamos de por lo menos tres generaciones.

Sí, y más, yo creo que más. Bueno, de hecho eso es una feliz coincidencia, pero hay mucha gente más también. Está Teresa Ramos (4) que es una de las fundadoras del teatro, que tuvo mucha importancia en todo este proceso. Muchos otros que se han ido, o que han muerto, como Pepe Santander, como el mismo Omar Awad padre, que también fue parte de esa generación, y un sin número más de gente que ha venido, ha estado un tiempo y se ha ido, de directores invitados que han venido y que han hecho su aporte, pero sí, hay un legado que se mantiene, que se transmite. Yo desde el punto de vista de la formación soy discípulo de Ángel Lattus y de Teresa Ramos, ellos son discípulos de Pedro de la Barra. Yo siempre digo, soy discípulo indirecto de Pedro de la Barra. Ahora mi hija tuvo la posibilidad de ir a estudiar a la Escuela de Teatro de la Chile, y eso ya le da otro cariz a ella, también. Ella está trabajando con nosotros en la obra, el año pasado también trabajó con nosotros en la obra: “La quebrada de los sueños”, y este año en “La plaza del olvido” que estrenamos pasado mañana.

Eso es algo que te debe causar un tipo de placer especial, ¿no?, tener a la hija de uno, haciendo lo que uno hace, algo debes haber trasmitido bien…

Sí, sí, algo hicimos, mi ex mujer está también ahí en las tablas, estamos los tres trabajando ahí, es una cosa muy preciosa. Nosotros tuvimos la oportunidad de ir a ver su tesis, cuando la presentó, también fue muy emotivo, porque hablaban de nosotros, estaban Angel Lattus que estaba ahí también y estaban todos los profesores, y fue maravilloso. Se sacaron un siete los dos alumnos y ambos son de Antofagasta, mi hija y Pablo López que también es antofagastino.

Raúl, a propósito de los salarios, los sueldos y estar contratado, nosotros tenemos entendido que la Universidad de Antofagasta les garantiza vivir del teatro, cosa que no ocurre con otros teatros ni con otros trabajadores del teatro que tienen que vivir de la venta de boletería, desde tu punto de vista como actor, como Director de una compañía de teatro, ¿qué significa esto para la mantención de la actividad teatral?

Yo creo que es el ideal para el artista, porque toda la energía que pueda tener se concentra en hacer aquello que quiere hacer y aquello que es su oficio y que está destinado a hacer. Cuando uno tiene esa tranquilidad, le permite estar mucho más enfocado en lo que hace y es una gran garantía. Es evidente que uno no puede depender solamente del dinero, pero todos sabemos que de eso se vive también. Pero, es también una responsabilidad, es también una motivación para hacer las cosas lo mejor posible, porque la única manera de que nosotros podamos justificar toda esta inversión que hace la universidad, con nosotros, hay que demostrarla con resultados máximos…

IMG_5477Pero eso le da un carácter moral a la actividad teatral, y eso es aún mejor, porque tú  lo haces y sabes que recibes un salario, y eso está bien, ya que eso garantiza, no el  dinero per sé, sino la posibilidad de cubrir tus necesidades para dedicarte a lo que quieres, y eso, tiene una doble faz, esa que tú señalas, que es interesante, porque rescata no sólo la responsabilidad frente a la Universidad de Antofagasta, sino frente a la sociedad de Antofagasta, de hacer lo que tú haces de la mejor manera posible, porque tú mantienes el legado.

Claro que sí, y es lo que han tratado de hacer todos los que han pasado por acá, y yo creo que los 54 años lo justifican, el hecho de que nosotros hayamos sobrevivido a la dictadura, es igualmente una prueba de ello. Nosotros, a propósito de la tesis de mi hija, analizábamos eso, es porque en la Universidad era tanto el prestigio que teníamos que salieron en defensa de nosotros, entonces les fue difícil eliminarnos …

Raúl, vamos a retroceder un poco más en el tiempo, considerando justamente lo que hablaba tu hija en su tesis, y que tiene que ver con la conexión que existió en el Teatro acá en el norte y las actividades que se realizaban en las oficina salitreras, al alero de las organizaciones obreras en la pampa, ¿qué nos puede decir tú al respecto?

El teatro per sé es una herramienta de comunicación muy fuerte y efectiva. Yo que he pasado por todas las etapas de los cambios que han habido desde el punto de vista tecnológico, desde que uno podía ir al cine a ver una película y tenía que esperar 6 meses más para que viniera otra, y así, hasta que empezó la televisión, y empezaron los videos, hasta hoy en día, en que uno puede tener en su computador la cinematografía completa del mundo a su disposición. Yo viví todo ese desarrollo y viví el teatro también, y lejos de que eso fuera un peligro para la actividad teatral, me fui dando cuenta de que nada podía comparársele al hecho de estar haciendo en vivo una actuación frente a un público, o sea la experiencia que pasa el público sentado en un teatro viendo una obra no se la da ninguna otra cosa, desde el punto de vista de la actuación…

Por lo demás cada montaje, de una misma obra es distinta, nunca reproduces la misma obra, aún cuando sean los mismos personajes, los mismos actores…

Exactamente, exactamente, incluso aunque sea el mismo texto, siempre es otro montaje…

Otro momento…

Exacto, y cada función es distinta en muchos aspectos, y por esa fuerza que tiene el teatro como expresión de comunicación fue utilizada en la época de las salitreras por el movimiento obrero, para poder educar a la gente, para poder llegar a la gente, para motivar a la gente. Entonces, ese movimiento que se produjo en la pampa, teatral, llegó de esa forma y se quedó para que la gente siguiera haciendo teatro. De hecho, la historia de mi ex mujer, tiene mucho que ver con la pampa, porque el papá y la mamá hacían en la pampa teatro, la mamá era la actriz, y el papá era el director y el que escribía los textos. Entonces, viene de una familia teatral de la pampa, y todo eso lo hacían allá en María Elena, Pedro de Valdivia, en todas esas oficinas donde hacer una obra era un hecho que producía mucho interés porque la gente no tenía tampoco mucho donde elegir, entonces, llegaba y de hecho, por lo mismo, por lo que te digo que empezó con los teatros obreros, se produjo una muy buena evolución del teatro en la pampa, y después toda esa gente que se vino para acá, quería seguir haciendo teatro y yo creo que de allí está también el hecho de que Antofagasta, que era una de las ciudades principales donde se venían los ex salitreros haya tenido mucho interés también, y en estos momentos sea una de las mejores plazas para el teatro que hay en Chile, por toda la historia nuestra desde el año ’62 hasta ahora en que tenemos teatro permanente, que ininterrumpidamente tenemos obras todos los años y que llevamos público…

Y el Festival…

Y el Festival Internacional Zicosur que lleva 28 años produciendo teatro, es que se ha creado un público, que se ha creado una tradición teatral, y aunque no va a ser nunca masiva como el fútbol, es una actividad que crece, y crece proporcionalmente con la ciudad, por lo cual, ahí hago la relación, o sea, la pampa, lo que se hacía en la pampa y lo que es el resultado acá, tiene mucho que ver eso, todas esas coincidencias, los que practicaban el teatro que se vinieron de la pampa y que llegaron acá con esa inquietud, Pedro de la Barra que lo profesionalizó y que finalmente creó esta compañía que tiene prestigio a nivel internacional y la Universidad que siempre ha respetado y apoyado nuestra actividad y el deseo nuestro también de que esto no muera. A pesar que, aquí te planteo una cosa que tiene que ver con muchas preocupaciones: yo, cuando entré acá, en el teatro habían como diez actores; contratados, doce diría; había como cuatro técnicos; dos auxiliares; un administrativo; una secretaria; y actualmente quedamos cuatro actores, uno de los técnicos antiguos, y dos que están ahí contratados…una secretaria, un auxiliar, nos hemos ido reduciendo, sin que podamos fortalecer nuevamente la planta, por problemas también que tienen que ver con los tiempos de hoy y con las visiones de la Universidad, que tiene que darle prioridad a otras cosas, y es entendible, pero estamos preocupados también porque en este momento no tenemos actores contratados jóvenes, todos los montajes requieren de un contrato por obra, y tenemos miedo  de que ocurra como ocurrió en Santiago, en el Teatro Nacional, por ejemplo, que finalmente contratan a un director, ese director contrata un equipo, y están durante tres meses haciendo una obra que la montan, la dan y después se disuelve y entonces contratan a otro…

Y se pierde la tradición, se pierde el legado, se pierde la posibilidad de ir traspasando la experiencia del teatro…

Exacto, entonces ¿dónde nace la esperanza ahora? De que en la restauración y puesta en valor del edificio -el entrevistado se refiere al edificio donde funciona el Teatro Pedro de la Barra, declarado Monumento histórico en 1985 y que a partir del segundo semestre del 2016 será restaurado-, se fortalezca también la planta, esa es nuestra esperanza, debería también la universidad contratar a  gente más joven…

Porque ahora abrieron la carrera de arte escénico…

Claro, y también se va a proyectar hacia allá, pero también allí hay un riesgo, que finalmente quede como un recinto para la Escuela de Teatro, pero no una Compañía Teatral, como lo es hasta ahora, también hay un riesgo allí, pero eso es lo que nosotros tenemos que velar, para que la Compañía se vaya fortaleciendo con esta gente que salga pero que mantenga su quehacer, que es hacer obras para todo tipo de público, de toda índole, desde los universales, hasta los nacionales, regionales, creaciones nuestras para mostrárselas al público. Nosotros estamos empeñados ahora en una especie de Trilogía que empezamos este año con “La Plaza del olvido”…

Por los 106 años de la matanza en la plaza Colón…

Claro, exactamente, que está apoyado por la Ley de Donaciones Culturales de la Escondida, que nos ha financiado durante tres años, un montaje por año, empezamos con “La Plaza del olvido”, el próximo año tenemos que seguir con otro tema regional, en que hay que investigar, que es muy probable que sea a propósito de los inmigrantes que llegaron de hace mucho años…

Y que es un tema además que está latente a propósito de los problemas migratorios…

Exactamente, y todo lo que tenga relación con rescatar un poco la historia…



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