Comisión-40-años

Crónica de una conmemoración y recorrido histórico

Teniendo como antecedente el golpe militar de 1973, que aplastó con sangre y fuego el ciclo ascendente de lucha que se venía gestando desde la década de los 60s en Chile, que tuvo entre sus expresiones más avanzadas, la Reforma Universitaria del ‘67, el proyecto de la Escuela Nacional Unificada y la organización de los Cordones Industriales por todo Chile, por mencionar algunos hitos, no podemos dejar de mencionar que si bien cercenó y desarticuló lo más avanzado que brotaba desde las organizaciones de trabajadores, estudiantiles y sectores populares, durante los años posteriores comienzan a desarrollarse -lenta y tortuosamente – las primeras manifestaciones, de protesta, lucha y organización antidictatorial, que tuviese su mayor auge en la década de los 80s.

 

El 11 de Mayo de 1983 fue una de las primeras protestas de carácter nacional contra la dictadura, inaugurando un ciclo de luchas y organización popular en el país, donde Antofagasta no sería la excepción, todo lo contrario, incluso encabezando lo que serían recuperar las primeras federaciones estudiantiles universitarias en todo el país: La Federación de Estudiantes de la Universidad de Antofagasta y la Federación de Estudiantes de la Universidad del Norte respectivamente. Pero ¿cuándo y cómo?…

A continuación algunos apuntes para refrescar y reivindicar esa historia a la cual no siempre tenemos la oportunidad de acceder, menos aún de primera fuente. Este es un humilde primer intento por arrebatársela al olvido:

 

Comienza el recorrido…

Son pasadas las 9 am., y de a poco en la entrada principal de la UCN, comienzan a llegar los protagonistas de esta historia. Márquenlo en sus calendarios, miércoles 30 de Octubre del año 2013, fue el día elegido para conmemorar los 30 años del “Movimiento estudiantil democrático de la década de los 80s UCN-UA”, sus organizadores, son los mismos ex estudiantes que bajo la constante amenaza de la bota militar se organizaban corajudamente en las universidades de Antofagasta, con rectores – muchos de ellos militares- designados por el mismo Pinochet.

Tanqueta y respuesta en solidaridad

La encargada de abrir los fuegos, es una mujer, comentando una emocionante historia de cómo el año 1984, las dos universidades locales, se fueron a toma, cuestión que significó la entrada de los milicos a la universidad – una inolvidable tanqueta militar en esa misma entrada recuerdan algunos – la CNI en la puerta deteniendo y revisando a todo lo que se movía y por otro lado un recordado valiente profesor tratando de impedir la entrada de estos nefastos personajes, como también otros profesores en sus autos, sacando estudiantes camuflados de las fuerzas de seguridad.

Fideos con Salsa

Los pastos de la rectoría, fueron la segunda estación del recorrido, el encargado de hacernos imaginar esos años, es ahora es un hombre alto y canoso, que con una gran sonrisa comenta que fue ahí mismo donde se hizo la primera olla común, enmarcada en la primera actividad pública de protesta por aquellos años. ¿Las razones? Había estudiantes que no podían acceder a comer en el casino, el dinero no alcanzaba. Eran los estudiantes más precarizados quienes se agolparon acá, unidos bajo una problemática común. Los “fideos con salsa comunitarios” eran la expresión del descontento y un digno ejemplo de que organizarse era una necesidad latente.

“Territorio Libre”

Una voz ronca- antes estudiante, ahora docente universitario- es quien relató lo que se vivía en este lugar: el histórico Patio de Arquitectura, espacio de constantes asambleas e instancias de libre discusión y organización de los estudiantes, que incluso muchas veces de otras carreras ahí confluían. Razón por la cual se ganó el apodo de “territorio libre” de la universidad, en donde se podía discutir y organizar actividades culturales – y políticas – con mediana libertad, comprendiendo el contexto dictatorial que significada que la posibilidad de que una oreja y ojo delator estuviese “sapiando” era pan de cada día. Las palabras finales del relator, planteaban retomar este legado, invitando a reutilizar el espacio junto a los profesores, que al parecer, mucho nos tienen que enseñar al respecto.

 

 

Resistencia “Cultural”

La dictadura también se encargó de aniquilar a la vanguardia artística de toda una generación: exiliados, desaparecidos, asesinados, este fue el destino de muchos artistas. En el mejor de los casos proscritos o censurados. En 1980 el Tambo Atacameño de la Universidad del Norte fue disuelto, la música andina fue censurada. Afortunadamente, pero con mucha restricciones, los tambos – fiestas universitarias – lograron seguir realizándose los años posteriores en la explanada del ex Bar Lácteo (ubicado al costado de la antigua biblioteca), teniendo la presencia de diversos artistas y personalidades de la época como Illapu, el cura Maroto, Volodia Teitelboim, Andrés Sabella, entre otros. Era un punto de encuentro no solo para los estudiantes de izquierda, sino también un espacio de esparcimiento para el conjunto del estudiantado. Risas y numerosos recuerdos acompañan esta parada.

Federación de Estudiantes Universidad del Norte

Corría el año 1984, y como parte de las protestas a nivel nacional que venían de la mano con los intentos de lograr reorganizar los organismos estudiantiles, la Universidad del Norte, logra golpear la mesa y recuperar la federación de estudiantes, conquistando además un espacio físico para su desarrollo: una caseta de madera que estaba donde hoy se encuentra uno de los pilares de la lujosa biblioteca de la universidad. ¿Qué hizo la rectoría ante tal amenaza? Respondió como sabía hacer: Encarceló, expulsó y relegó a los estudiantes que conformaban la federación. ¿Quiénes eran? Héctor Peña (Presidente FEUN) de la Juventud Socialista; Eugenio Díaz (Vicepresidente), Jacqueline Barraza (Secretaria) y Patricio Rojas (Tesorero). No bastándole con eso, desarmó-literalmente- el espacio físico de la federación estudiantil: arrancó el edificio de madera, teniendo como resultado una profunda desazón a la comunidad universitaria, pero que no decayó y el año siguiendo volvió a poner en pie una nueva federación. Fotografías dejadas en el lugar tratan de dejar una huella de tan importante – hoy olvidado – espacio de lucha.

¡Profesores y estudiantes!

Un ejemplo del clima de la época, que comenzaba a levantar la cabeza contra la represión, fueron los lazos que comenzaron a fructificarse con los docentes universitarios. Dentro de esto, un hito importante fue la construcción codo a codo de la “Plaza de la Filosofía”, ubicada frente a la nueva biblioteca y arriba de las Salas K. Una histórica foto de Andrés Sabella, docente de la universidad, junto a un grupo de estudiantes, es uno de los pocos registros que quedan de este mítico lugar. Un escueto discurso del relator, producto quizás del dejo de tristeza que genera que este espacio como muchos de los anteriores, ha sido injusta y cobardemente eliminado.

Primera Peña

La siguiente parada fue en lo que hoy es las “Salas P”, anteriormente ahí se encontraba el casino de la universidad. Espacio que era aprovechado por los agitadores para levantar sus discursos políticos, convocar a la masa estudiantil a enfrentar a la dictadura, ya que era un espacio de reunión masivo. También aquí se desarrolló lo que fue la primera peña, a comienzos de los 80s, organizada por un estudiante de Geología.

Las R

Uno de los pocos espacios que aún se mantiene, y a que decir de los protagonistas de esta historia, es un lugar central del todo el periodo de protestas. Ahí se hicieron las primeras asambleas masivas, lugar de reunión del movimiento estudiantil universitario anti dictadura. Debido a que la rectoría aún mantenía sin un espacio físico donde funcionar, aquí fue donde se desarrollaban todas las campañas para las listas de federación, como la de los años 84, 86 y 89. También se mencionan a los 12 “presidentes disidentes” de centros de estudiantes que se rebelaron contra el rector delegado un día 16 de Octubre de 1983: Jorge Aguirre de Ingeniería  Civil; Iván Andrade de Arquitectura; Bernardo Hevia de Geología; Jorge Prado de Geografía; Julio Escobar de Pedagogía en Francés; Vladimir Arregui de Pedagogía en Matemáticas, José Aguirre de Pedagogía en Filosofía, Raúl Arancibia de Computación, Luis Felipe Artal de Pedagogía en Historia y Geografía- en este momento del listado pienso que no fue azaroso eliminar prácticamente todas las pedagogías de la universidad-; Eugenio Díaz de Pedagogía en Matemáticas y Física, finalmente Hugo Pizarro de Licenciatura en Matemáticas.

Experiencias de lucha son recordadas también ad-portas de la vuelta a la “democracia” (para ricos) el año 89 y aun con un Rector Delegado por los milicos – que ejemplificaba el autoritarismo universitario -, se realiza uno de los últimos actos subversivos: en plena fiesta mechona, Bernardo Hevia y Luis del Campo, ambos estudiantes de ese entonces, cortan la energía eléctrica y leen un comunicado denunciando las principales problemáticas de la universidad: problemas como el  financiamiento universitario, la crisis financiera de los académicos del plantel, los tres estudiantes de la universidad que ahora eran presos políticos: Carlos Araya, Eduardo Pizarro y Julio Aguirre. Además se denunciaba la relegación de los dirigentes de la CUT nacional, Manuel Bustos y Arturo Martínez. En otras palabras la crisis de la educación de mercado bajo la bota militar, también extendía los brazos solidarios hacia la represión a las organizaciones de los trabajadores dentro y fuera de la universidad, una legado de unidad obrero estudiantil de los 60s y 70s, que la dictadura no podía borrar.

Todos estos enormes procesos de lucha encontraron la pared de los 90s, y esa alegría que no llegó para la mayoría, pero si para algunos – los de arriba, los de siempre- y que gracias a la gestión de los gobiernos de la Concertación – hoy remozada Nueva Mayoría – y la derecha, mantiene hasta el día de hoy intacto uno de los pilares fundamentales que impuso la dictadura: la educación de mercado.

Afortunadamente esta lucha no cesa, el pinguinazo del 2006 y luego los cientos de miles de estudiantes en las calles el 2011, nos hacen recordar que estas problemáticas se mantienen tan vigentes como en antaño, por tanto sacar lecciones del pasado como por ejemplo el rol y balance del Movimiento Democrático Universitario (MDU), se vuelve crucial para las nuevas generaciones que salen a las calles a luchar eviten tropezar con las viejas piedras del camino.



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