Política-y-poder-popular

De la cuestión política y el poder popular

Es innegable pero cierto. Éstas suelen ser las opiniones de muchas personas acerca de la política, si bien todas son válidas, cada una puede llegar a debatirse ampliamente:

 

  • Yo no vivo de la política.

Las personas creen que no viven de la política. Pese a que no todas reciben un sueldo como funcionario público, sus vidas o su calidad de vida se ven influenciadas o están estrechamente relacionadas por distintas decisiones políticas. Llenar las calles con afiches de eventos hasta construir una plaza o un área verde para los niños y las familias, pasa por una decisión política. La decisión de una junta de vecinos de buscar los recursos para construir ese espacio para la comunidad en vez de malgastar o desviar los recursos para cuestiones sin proyección, o simplemente favorecerse así mismo, pasa por una determinada concepción de la actividad política.

 

  • No estoy ni ahí con la política. No me meto en esas cosas.

Mientras unos no están ni ahí, otros, y no precisamente los más honrados, sí están ahí con la política. Hay quienes ocupan la política para favorecerse a sí mismos y no le dan el uso que corresponde para el que fue creado; mejorar la calidad de vida de las personas. Mientras unos no se meten en esas cosas políticas, otros sí se incumben, como también hay quienes meten inclusive las manos sin pensar en las consecuencias. Y mientras nadie más se meta en la política, seguirán los unos tomando las decisiones por los otros.

 

  • Si no trabajo no como.

La relación alimento-trabajo y trabajo-alimento es indivisible. Y las condiciones de alimentación de la población, las políticas de alimentación saludable, los precios de los alimentos, las condiciones del trabajo y la seguridad en el mismo, son fruto de decisiones políticas. Tener una organización de trabajadores o aceptar que la estabilidad laboral dependa netamente de la utilidad que el trabajador reporte a la empresa, pasa indefectiblemente, por decisiones políticas.

  • Los políticos son todos ladrones, son todos corruptos.

Al igual que en muchas otras situaciones, seguramente pagan justos por pecadores. Mientras que unos pocos ensucian la imagen de todos y el ciudadano común tiende a generalizar y a analizar desde una perspectiva absolutista, del todo o nada, de buenos o malos, de ladrones o santos. Los que se han favorecido con la política y no trabajan por mejorar las condiciones del colectivo, hacen mal a los otros, le dan mal destino a los recursos que son de toda la comunidad, nos ultrajan a todos. Se corrompe uno y se produce un perjuicio colectivo. Uno se beneficia, muchos se perjudican.



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