cápsulas

Delincuencia y Seguridad. Algunas reflexiones.

Mucho se habla de delincuencia y seguridad, como si se tratase de conceptos interdependientes. A mayor seguridad, menos delincuencia. ¿Es esto efectivamente así? ¿Se provocan ambas por las mismas razones? ¿Cuánto sabemos de las causas que provocan la existencia de una y otra?

La mayoría de las veces, la discusión está orientada a resolver las consecuencias, a reducir los efectos; a pedir más efectivos policiales, a exigir mayores penas a los delincuentes. ¿Vendrá bien comenzar por aquí? Desde aquí pretenden partir las autoridades, construyendo más retenes, aumentando la dotación policial, estableciendo planes en contenerlas. Pero, ¿Será, acaso, que no querrán resolver las causas de éstas?

Surgen dudas a propósito de ¿Quién genera la seguridad? ¿Cuándo se genera la seguridad? ¿Depende del aumento de efectivos policiales en las calles? ¿Será así? No lo creo. Es más, no lo compro. ¿Razones? Varias. Vayamos a las cifras, ¿Qué dicen? “En general, en Chile, los Delitos de Mayor Connotación Social (DMCS) han disminuido o, en la peor de las visiones, no han aumentado. Los casos policiales disminuyeron en un 2,8%, las denuncias en un 2,9% y las detenciones en flagrancia en un 2,7% con respecto al 2014”(*)

Para combatir la delincuencia, hay que conocer qué la provoca. Hay que resolver por sus raíces, para luego combatir las consecuencias. Es lógico, ¿No lo cree? Pero aquí hay algo que no cuadra, pese a los resultados medibles, el Estado, obstinadamente, procura aumentar efectivos policiales, justificándolo no sobre las cifras concretas, sino sobre la “percepción de inseguridad”. Y ésta sensación ha venido siendo cultivada todos los días, mediante las líneas editoriales televisivas, periodísticas, y movilización de quienes habitan Plaza Italia hacia arriba, bien arriba.

Con el aumento de efectivos no resolvemos las causas, en lo más mínimo. Las causas gravitan en la falta de solución de las demandas más necesarias y urgentes de la población. Hay quienes argumentan que desde niños ya son delincuentes. Entonces, ¿Los delincuentes nacen? ¿Se hacen? La pobreza, ausencia de estímulos educativos, de vecindad, de asistencia en salud, serán siempre una buena causa para buscar “mejores oportunidades” en el robo, el tráfico, la shoreza.

Hay un círculo vicioso que sustenta esta política, lo mencionaba Michael Foucault: “Cuanto más delincuentes existan, más crímenes existirán; cuando más crímenes hayan, más miedo tendrá la población y cuanto más miedo en la población, más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial”.

La única forma de acabar con la delincuencia es organizarnos; pero no sólo dentro del barrio, ni limitándonos a organizaciones como la junta de vecinos, sino estrechando fuerzas con otras organizaciones de todo tipo, de trabajadores, poblacionales, estudiantiles, y otras. Se debe crear una fuerza superior, invencible para cualquiera que quiera amenazarnos. Este es el primer paso para demostrar el poder necesario para devolver la paz y tranquilidad a nuestros hogares. ¿No le parece?

 

(*) Datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito, del Ministerio del Interior y Seguridad Pública. En artículo ‘El mito de la puerta giratoria o la percepción de la delincuencia vs la realidad. La dictadura de Paz Ciudadana.’



Comentarios: Delincuencia y Seguridad. Algunas reflexiones.