cápsulas

El pueblo ha de hacer su historia.

¿Qué pasa en Chile? ¿Cómo es eso que los proyectos ley ya no nacen en la cámara baja para llegar “a dormir”, o ser aprobado, en el Parlamento? ¿Quiénes deben darle el visto bueno a la propuesta de Nuevo Sistema Previsional? ¿Ahora son los trabajadores, sus familias, los estudiantes, quienes deben discutir si les parece el proyecto, y presionar para que se apruebe? …Algo raro pasa en el país. Algo huele mal decía Hamlet cuando se enteró de la muerte del rey. Algo está desapareciendo, pero ¿qué es?

 

LA CONQUISTA DE LA BURGUESÍA.

La burguesía criolla ha perdido la iniciativa, así también el pudor y se muestra tal cual es, corrupta e inmoral, sin maquillajes. El cártel de los papeles, la colusión de los pollos, las farmacias, PENTA, SQM, los acuerdos en Corpesca, las mentiras de las salmoneras entre otros ejemplos, confirman el corpus moral de los capitalistas. Si se esperaba por pruebas que convenzan de la corrupción, hoy sobran. También sobran las encuestas que concluyen el rechazo que hay entre el mundo de la burguesía –erradamente, les llaman “clase política” (1)- y el de los trabajadores. Pero, ¡cosa rara!, la clase trabajadora no cesa de movilizarse, pese al divorcio con la burguesía, incluso llega a plantear una opción previsional. Cabe preguntarnos ¿qué ha hecho la burguesía frente a esto, históricamente?

El origen del Seguro Social no viene de tierras americanas, está en la Europa post Revolución Francesa (1789), Primavera de los pueblos (1848) y  Comuna de París (1871). Está en el Segundo Imperio Alemán (1871-1914), con su canciller Otto Von Bismarck a la cabeza de una Alemania Unificada, que estaba a pasos de convertirse en la primera potencia industrial en el continente, desplazando el poderío inglés. La naciente industria alemana trasladó a miles de campesinos, aumentó el tamaño de las ciudades, además profundizó las contradicciones entre la clase obrera y la burguesía. El espíritu de La Marsellesa y de La Comuna estaba en las luchas obreras de todo el continente. Bismarck comprendía la realidad de la lucha de clases, y tomó la iniciativa. En 1883 impulsó el primer Seguro Social de la historia, trayendo mejorías sustanciales a la vida de los trabajadores, principalmente industriales. ¿Era un humanista acérrimo el llamado “Canciller de Hierro”? En absoluto. Era un representante de la burguesía, astuto y calculador, quien sabía que debía contener la lucha de clases si quería convertir al Imperio en la potencia que dirigiera los designios europeos. En ese contexto nace el Seguro Social alemán.

La olla a presión de la lucha de clases pudo ser contenida, fue una conquista para la burguesía. Una vez llegado el nuevo siglo, la presión sería incontenible, la lucha de clases se desataría, inaugurando un nuevo ciclo de revoluciones.

Ya en tierras americanas, en Chile, la industria carbonífera y salitrera daba a luz a la clase trabajadora criolla. Chilenos, bolivianos, peruanos y migrantes europeos y asiáticos llegaron a trabajar en el Norte Grande. El continente y el mundo eran convulsionados por los procesos revolucionarios. Rusia, en 1905, inauguraba la caída de los antiguos absolutismos, y con éste caía también la hegemonía de la iglesia ortodoxa y de sus patriarcas. Ya en 1891, la Iglesia Católica, había tomado “el tacto” a lo que había de venir, y fue León XIII quien promulgó la primera encíclica social, Rerum Novarum –“De las cosas nuevas”- como una medida para reducir la brecha de desigualdades entre ricos y pobres, legitimar la propiedad privada, ayudar a contener la lucha de clases y ¡llamarles la atención a los adinerados, a los capitalistas de todo el mundo!

Así, en Chile, aparece La Cuestión Social. En este clima se desarrollaban las movilizaciones sociales en el norte, centro y sur del país. Los trabajadores chilenos habían inaugurado las primeras huelgas del continente, y también las primeras formas de organización para resolver sus demandas, al margen de las políticas gubernamentales. Así nacieron las mutuales, mancomunales, la sociedad de socorros mutuo, la Federación Obrera de Chile (FOCH). A principios del siglo xx los trabajadores ya contaban con forma orgánica, y bogaban por construir su propia conducción. ¿Permitiría la burguesía esa incipiente “dualidad de poder”? Ésta no tardó en golpear y desangrar a la clase trabajadora. La historia la conocemos, los muertos aún nos penan y pesan. Es una historia reciente la ocurrida en Plaza Colón (1906), en la escuela Santa María en Iquique (1907), las matanzas en las oficinas salitreras. Fue el método: sangre y orden. No les tembló la mano, y triunfaron. Fue Arturo Alessandri Palma quien, ya en 1924 inauguró la Caja del Seguro Obrero obligatorio, coronando una nueva conquista para la burguesía. Nuevamente fue contenida la lucha de clases, según el clásico método imperialista del “garrote y zanahoria”. La constitución de 1925 crea la Caja de Empleados Públicos, así el Seguro Social se convertía en una garantía constitucional. Así, también la burguesía conquistaba su tarea: contener a “la prole ignorante, incapaz de decidir los designios del país”.



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