cápsulas

El pueblo ha de hacer su historia.

LA LUCHA DE CLASES HOY.

La burguesía considera el orden capitalista no como fase de desarrollo históricamente transitoria, sino, a la inversa, como figura absoluta y definitiva de la producción social(2). ¡Se equivoca!

La lucha de clases existe en la medida que existen las clases sociales. Capitalistas y trabajadores se vinculan continuamente, y la relación de producción que sostiene ese vínculo está basada en la explotación del capitalista sobre el trabajador. La lucha de clases es de todos los días, en todas partes; viajando en la micro repleta, en el mall, en la cuenta por pagar a fin de mes, toda la jornada laboral, donde se nos ocurra ir, en lo que se nos ocurra hacer. La lucha de clases es un conflicto permanente, pero su existencia no siempre es tan evidente. Para los tiempos actuales, la crisis general del capital en todos los rincones del globo planetario, hace que la burguesía sea incapaz de mantener el funcionamiento de su sistema. Así entonces, en esos momentos la burguesía comienza a perder la brújula… pero ¿quién toma la conducción?

En Chile, Dávalos empantanó la iniciativa de Bachelet & La Nueva Mayoría. Allí todo el plan de reformas sufrió un traspié. La credibilidad ya se había derrumbado, pero se estancó la iniciativa y, cuando esto ocurre se recurre a la fuerza. No tardaron los cambios, y Burgos entró a poner en práctica sus conocimientos adquiridos en La Oficina.

El gobierno y la burguesía perdieron la iniciativa. Su política de hoy abandonó la zanahoria y vuelve a recurrir al orden impuesto, por la violencia, dando licencia para reprimir marchas, buscando inculpar dirigentes, invisibilizando las movilizaciones de ser necesario. Abandonó la política de las reformas, pese a la insistencia del Partido Comunista, el cual condiciona su permanencia a la prevalencia de un programa ya dado de baja. Caso contrario, le quedaría migrar a,… ¿el Frente Amplio?

La historia demuestra que las reformas no resuelven las necesidades de los trabajadores, les mejora la vida en parte, pero no resuelve la explotación de la clase trabajadora. ¡He ahí su carácter falaz! Pasó con los Estados de Bienestar. ¿Mejoraron la salud, educación? Hubo acceso, y formación, pero esos sistemas no apelaban a resolver la explotación de unos sobre otros, sino a morigerarlo. Así aparecieron los “demonios” propios del capitalismo; la trata de blanca, el tráfico de personas, la explotación en sus más crudas formas. Por lo tanto, proceder con el reformismo es continuar con el capitalismo, es continuar con la explotación.

La propuesta hecha por No+AFP es reformista, no hay dudas, incluso apela a una forma de Estado de Bienestar. Pero su valía está en que no fue hecha desde los escaños parlamentarios, se planteó desde el Auditorio de la Universidad de Chile, un lugar simbólico de donde se le mire. Es una propuesta elaborada por trabajadores, dirigida a sus pares. ¿Tiene posibilidad de éxito dado el grado de crisis del régimen? La burguesía no aprobará nada que “atente” contra su régimen, ni que quite de la escena a las AFP y la función neoliberal que éstas dictan al modelo económico. Puede verse algo iluso pensar que lo aceptará, pero es bueno para convencerse, ¡nuevamente!, que la lucha de clases no se trata de “pedir”, sino de “imponer” la posición de una clase, la que triunfe.

La lucha de clases es abierta, no sabemos lo que pasará, podemos evaluarlo, pero no asegurarlo. La experiencia reciente del viernes 4 de noviembre demostró que el pueblo chileno no tan sólo despertó, sino que lo hace como el gigante que es. Frente a este escenario, hay quienes buscan la unidad electoral, “de las izquierdas”, apostando a un proyecto dentro de los márgenes del régimen. No confían en el pueblo y llevan legitimación al régimen, queriéndolo o no.

Mientras eso ocurre, también están las tareas de la unidad del pueblo en torno a las demandas comunes, por salud, educación, previsión. Está el impulsar las asambleas locales, el fortalecer los lazos entre los diferentes sectores de nuestra clase, porque una cosa es segura: la historia la hacen los pueblos, y hay que confiar en el pueblo, o sea hay que confiar en nosotros mismos.

 

 

(1) Las clases, por definición, son estamentos políticos. Por lo tanto, decir “clase”, implícitamente, es señalar una categoría política.

(2) Karl Marx, prólogo a la segunda edición alemana de El Capital, 1873.



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