Romanticismo-del-libro

El romanticismo del libro

El tema del “eliminar” el libro causa escozor en prácticamente cada uno de los “ilustrados” que conozco y aun mayor es el desconcierto cuando postulo la idea de reemplazar por completo el papel por las versiones digitales.
Especialmente en esta fecha que celebramos el mes del libro no faltan los que van a poblar las redes sociales con comentarios e imágenes basadas en mitos que llevan un par de años en los círculos burgueses y hasta se han vuelto estandartes en movimientos radicales de izquierda.
Primer Mito
En Chile no se lee porque los libros son muy caros

Para nadie es un secreto que vivimos en un país donde el valor de los textos está sobre la media de otros países, además de tener un impuesto que supera por mucho el de los países de la OCDE que tanto nos gusta comprarnos.

La realidad que nos cuenta Fundación La Fuente es que del 45% de los chilenos que declaran no estar leyendo ningún libro, al menos la mitad lo hace por falta de interés y no por el valor, y de esos el 26% de los no lectores realmente declara no leer por falta de posibilidades.

Por otra parte, en Chile la industria de la piratería mueve unos 25 millones de dólares anuales y puede presentar precios a un tercio del valor comercial de los libros originales.

Se trata de un número significativamente inferior al de nuestro vecino del norte, ya que en Perú la piratería esta prácticamente institucionalizada y la ausencia total de regulación tributaria en la venta minorista da un paraíso para poder producir copias que puedan satisfacer a muy bajo costo las necesidades lectoras de nuestros vecinos, sin embargo, esto no ha significado una diferencia sustancial.
La verdad es que este “beneficio” económico que recibe el consumidor final tampoco ha generado un cambio sustantivo en los índices de lectura en el país incaico.[i]

El problema de los no lectores es una pandemia que se está repitiendo en prácticamente todos los países de habla hispana, el cual se ha atacado con planes de fomento de lectura siempre dándoles un carácter de obligatoriedad en instituciones educacionales, las cuales después de varios años de haberse implementado no han logrado cambios significativos.
No es difícil entender entonces, que obligar a un niño a leer en el colegio convierte a la lectura en una obligación y no en un placer.

[i]http://elcomercio.pe/lima/1405628/noticia-peru-ultimo-porcentaje-lectura-libros-america-latina



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