Las siete cabritas

Elena Poniatowska: “Las Siete Cabritas”. Mujeres con mayúscula

“Dedicado a todas las mujeres, hermanas, amigas, que pueblan todos los continentes, desde que el mundo es mundo, a todas las que a través de las épocas han sido catalogadas de “locas”,  que brillan con luz propia, así la noche sea oscura y se extienda por doquier, a su entrega, coraje, tozudez, y pasión, tanta que apenas la vida las contiene…a nuestras Violas, Tamaras, Gabrielas, Ramonas, Isidoras,  y a todas  las mujeres de nuestro pueblo, a sus esperanzas, sueños  y desvelos…porque ciertamente, venceremos.”

En el México, espléndidamente creativo que surge después de la revolución zapatista, época extraordinaria que cobijó bajo sus cielos a los Tres Grandes (Siqueiros, Rivera y Orozco), al Dr. Atl, Julio Castellanos, Rufino Tamayo, Juan O’Gorman, Octavio Paz…el México que cautivó a Eisenstein, Maiakowski, Malcom Lowry, Breton…es el mismo, en que han de brillar estas siete cabritas, siete mujeres fuera de serie, que Elena Poniatowska retrata con magistral y admirable pluma.

Frida Kahlo, Pita Amor, Nahui Olin, María Izquierdo, Rosario Castellanos, Elena Garro y Nellie Campobello, todas mujeres, mexicanas, artistas: escritoras, pintoras, bailarinas;  exultantes, llenas de vida y de coraje, precursoras, vanguardistas, todas diosas rugientes, intemporales e inmarcesibles; cada uno de sus retratos sobrecoge y captura, nos enciende, nos hace tomar partido, no hay medias tintas con ninguna de ellas, son arrebatadoras e incendiarias…y en su propia flama arden también cada una de ellas.

Elena Poniatowska, con la seriedad investigativa de su oficio periodístico, pero también con la estremecedora fluidez de una artista, va desgranando este ramillete de personajes femeninos, para introducirnos así mismo, en el nuevo siglo, en este México post revolucionario que emerge, donde todo está por hacerse, todo tiene que inventarse…un México, eso sí, profundamente machista, que exige de esta mujeres “pertenecer a la tropa”, esto es: apretarse el cinturón, tener un corazón bien plantado y un carácter fuerte.

A nuestra escritora,  la vio nacer París, el año de 1933. Hija de una mexicana, Dolores Amor y de un príncipe polaco en el exilio: Jean Evremont Poniatowski Sperry, fue bautizada como Hélene Elizabeth Louise Amelie Paula Dolores Poniatowska Amor . Este comienzo de novela, en un siglo de revoluciones, configuró su estrella. Por elección propia adopta  la nacionalidad mexicana en 1969, y hoy es considerada una de las narradoras más fructíferas y brillantes de nuestro continente.

La Poniatowska llega al mundo de las letras, como Hemingway, a través del periodismo. En 1954, comienza a trabajar en el Exélsior, siendo la primera mujer en obtener el “Premio Nacional de periodismo” el año 1978. Ha escrito más de trece libros, entre entrevistas, crónicas, relatos, cuentos infantiles  y novelas, incursionando también en la poesía.  Famosas son sus  relatos: “Tinisima”, acerca de la maravillosa fotógrafa Tina Modotti, y “Leonora” que cuenta la vida de la pintora surrealista Leonora Carrington. Así como su narración testimonial de los sucesos del 68 en México en: “La Noche de Tlatelolco” y la obra que le mereció el Premio Mazatlán: “Hasta no verte Jesús mío”.



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