cápsulas

Esa bilateralidad.

Respetuosamente, quienes hacen gala de izquierda/derecha pretendiendo señalar las contradicciones que se viven en la sociedad, para los tiempos de hoy, confirman que han comprendido la bilateralidad orientacional, que existen dos lados: izquierda y derecha. O tres si quieren agregar “centro”, pero eso no es un lado, es la ausencia de un lado… o lateralidad, como quiera llamarle.

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Pero ésta dualidad se queda muy corta a la hora de ser usada para el análisis de relaciones sociales productivas, las relaciones más elementales(*), que permiten distinguir la forma de cómo se está erigiendo una sociedad, el cómo se producen todas las mercancías. Estas relaciones se realizan de dos maneras: unos explotan y cuentan con el apoyo de otros, a quienes les pagan para continuar explotando; y estamos quienes somos explotados y disponemos de nuestra fuerza de trabajo, las que “ponemos en venta”. Para el caso de la sociedad capitalista, los explotadores son la burguesía, y los explotados somos los trabajadores y nuestras familias.

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Distinguir estas variables facilita el lenguaje, muchísimo. Así no hay disputa por las “verdaderas izquierdas”, y sus sombras o aquellas falsas penumbras. Y sí se identifica aquello que El Querido Moro (**) tomó como fuerza ‘fisiológica’ de la historia: la lucha de clases.

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Por otro lado, quiénes gobiernan -si son explotadores o no- determinan la forma de sociedad que ha de continuar. Hasta hoy hemos estado gobernados por la burguesía, por lo tanto nuestro país ha seguido las decisiones que ésta ha venido tomando, en todo orden de cosas. “Otro gallo cantaría” si fuéramos los trabajadores quienes gobernáramos. Una de las primeras cosas que habría que considerar sería la extinción de relaciones de explotación por otras de cooperación, avanzando en la organización de una sociedad sin clases y, por ende, sin explotadores ni explotados.

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Finalmente, cuando el capital entra en crisis deja en evidencia la existencia de estas dos clases, y la lucha de clases se vuelve “palpable”. Poniendo a unos en defensa del régimen en vigencia, y a otros en abierta lucha contra todo el modelo, no contra una parte; no tan sólo por educación, también es por salud, por transporte, por viviendas, …en resumidas cuentas, por una vida diferente en toda su magnitud.

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Hoy, carabineros, ministros, periodistas de medios oficiales y privados, toman posiciones, del lado del “orden”, del lado del capitalismo, con sinceridad unos, y otros sin mucha sinceridad… pero lo hacen. En cambio, los estudiantes secundarios, universitarios, los pescadores en el sur, mineros en el norte, los profesores en todos lados, …la clase trabajadora, toma posiciones por un “nuevo orden”, que no es igual a “desorden”, es -más bien- la nueva sociedad germinando. Y la clase trabajadora no es izquierda/derecha, es una clase, la explotada hasta aquí… y reclama por todo, no por unas partes. Ésta, en su lucha, se prepara para ser el nuevo gobierno, un Gobierno de los Trabajadores… para cambiarlo todo.

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¿O no lo cree así?

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(*) Político-económicamente hablando.
(**) Carlos Marx.



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