La Crónica Análoga El cartelista: diseñador por oficio

 

Manuel Guillermo Pizarro Cabrera tiene 70 años y lleva 40 de ellos trabajando como cartelista. De juventud ejerció como mariscador y a su juicio tenía “care’ malo”. Sus manos han elaborado casi la totalidad de carteles de la ciudad, “cada tres cuadras van a encontrar un cartel mío”, señala.

Cuando llegamos al taller de Manuel Pizarro, comenzaba a escribir un cartel que especificaba los requisitos de ingreso a una piscina, uno de los tantos pedidos realizados por sus clientes. Nuestra primera impresión fue que se trataba de un hombre con un arduo sentido del profesionalismo en cada labor, pues antes de comenzar su trabajo, se dio cuenta que habían algunos detalles que cambiar, específicamente, unos centímetros en donde las letras no cumplirían con las proporciones deseadas. “Tengo unas líneas de tres centímetros y otras de cinco, mejor las muevo todas y las dejo con cuatro centímetros entre cada una”, señaló, marcando con un lápiz grafito sutiles trazos que le servirían para plasmar su mensaje de forma derecha.

Le han hecho muchas entrevistas, desde niños en los colegios, estudiantes universitarios y medios regionales, hasta unos canadienses que lo grabaron cuando realizaron una competencia de autos solares, por lo que el material de archivo acerca de su trabajo y el rescate de su oficio, abunda por montón, inclusive los tiene impresos en su acogedor taller.

Y es que entrar a un mundo análogo en plena era digital, hace cambiar la noción de lo que significa un buen trabajo. Acá la exactitud, la paciencia y el cariño es lo fundamental. Don Manuel no sabe nada de computación y le encanta que así sea, pero en su trabajo parece una máquina. No representa su edad, siempre está dispuesto conversar. A sus años no utiliza lentes y escribe las letras a pulso. Incluso el cartel más grande que ha hecho, el cual midió 18 metros de alto y 3 de ancho, fue realizado con la maestría de quien ha dedicado décadas a perfeccionar la técnica.

Inspiraciones oníricas

Si le preguntan cuál es su color favorito, dice que le gustan todos menos el negro. “Es cosa de tener imaginación, puedes tener un solo color, lo repartes en 3; a uno le agregas amarillo; al otro rojo y al último verde. Es cosa de tener imaginación”, comenta mientras sus manos replican lo dicho.

– ¿Dibuja o pinta cuadros como hobby?

– En verdad no, soy un copiador, puedo hacer cualquier cosa que me traigan, pero no pinto cosas creadas por mí.



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