Miguel

Miguel, su legado y el rol de la juventud en nuestro tiempo

Miguel Enríquez Espinoza (27 de marzo de 1944 – 5 de octubre de 1974)

No es fácil encontrar en nuestra historia hombres y mujeres con la entrega y compromiso que caracterizaban a Miguel Enríquez Espinoza, médico de profesión, militante y Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) hasta el momento de su muerte un 5 de Octubre de 1974, un joven responsable con el presente, con el pueblo y por sobre todo con el porvenir.

Enríquez, forjado al calor de una generación de fuertes cambios sociales, junto a otros jóvenes como Luciano Cruz Aguayo, su hermano Edgardo Enríquez y Bautista Van Schouwen se embarcan en la difícil tarea de modificar la estrategia utilizada por los partidos de izquierda tradicionales; en este tránsito, obviamente adquirió fuertes detractores, desde la derecha y la Democracia Cristiana hasta los mismos partidos de izquierda, cosa que no es de extrañar considerando que lamentablemente una de las principales características negativas de la izquierda es la soberbia y la división.

Desde su formación en la universidad tuvo gran inquietud por los problemas de la clase trabajadora, fue ese hecho junto con el aporte moral de la revolución cubana lo que potenció a este joven estudiante a lanzarse junto a otros miles a la titánica tarea de hacer la revolución en Chile, de seguir el legado del Che y el ejemplo heroico de Vietnam. A partir de su elección como secretario General del MIR, la organización tuvo un explosivo crecimiento, vinculándose en sindicatos, fábricas, campos, universidades y colegios, entre otros, teniendo una real inserción dentro del pueblo, los principales dirigentes del Mir comenzaban a ser reconocidos como referente de la clase trabajadora, personas en quién se puede confiar, constructores de dignidad y forjadores de compromiso.

La consigna “Luchar, crear, poder popular”, resonaba en las fábricas, campos y poblaciones, una frase que avanzaba en su puesta en práctica tan rápido como se gritaba en las marchas y mítines, frase que erizaba a la burguesía nacional y que era una de las principales preocupaciones de los sectores más reformistas de la izquierda.

 



Comentarios: Miguel, su legado y el rol de la juventud en nuestro tiempo