Manns

Patricio Manns: “El Corazón a Contraluz”: La distancia que ni el amor pudo salvar.

“La imagen de la humanidad en su progreso recuerda a un gigante que, tras sueño inmemorial, lentamente se pusiese en movimiento, luego echase a correr y arrasara cuanto le saliese al paso”

Theodor Adorno

Cuando comienzas a leer un libro, surge en uno, una suerte de sentimiento parecido al amor…puede surgir de manera paulatina, según avanzas y te vas sumergiendo  en el mundo que descubren para ti las palabras narradas, o puede suceder que se abra ante uno de manera abrupta, dejándote desconcertada y maravillada desde las primeras líneas, tomándote el corazón por asalto, de tal manera que avanzas vacilante y enamorada, deseosa de la culminación pero aterrorizada por el final que prevés  ineludible. “El corazón a contraluz”, obra de la pluma de nuestro querido Patricio Manns, es como esos amores a primera vista, que te dejan en suspenso el aliento…apenas y lees la dedicatoria dulce y apasionada del autor a la mujer de su vida, y las primeras frases de esta extraordinaria novela. De ahí en más es simplemente dejarse llevar, porque sabes, con absoluta certeza que no podrás luchar contra la vorágine de este lenguaje nuevo, adjetivado, salvaje, áspero, indócil; contra la poesía que desborda, contra la historia irrepetible, contra la memoria que golpea, contra el misterio, las interrogantes vitales, contra la fuerza de la palabra desnuda de amaneramientos, intensa y terrible, contra las metáforas recuperadas y nuestras.

Patricio Manns es ampliamente conocido como músico, compositor y cantante, mas su faceta, no menos prolífica de poeta, escritor, guionista, ensayista y periodista, pasa desapercibida, en un país donde parece haberse vuelto costumbre encubrir la historia con un velo falaz. Nacido en la ciudad sureña de Ancud en el año de 1937, hijo de maestros primarios, desempeñó durante su juventud diversos oficios: capataz de obras, minero del carbón en Lota, reportero para el diario La Patria en Concepción y formador de la radio de la oficina salitrera de María Elena. A mediados de los años sesenta se vincula a la Peña de los Parra, que fundaran Angel e Isabel en la ciudad de Santiago y que dará origen a la “Nueva canción chilena”. Patricio Manns es de esos artistas que no pueden permanecer ajenos a sus circunstancias y desde siempre ha mantenido una postura social y políticamente comprometida con  los procesos históricos de nuestro país. Vivió su exilio de diecisiete años,  en Cuba, primeramente, para luego afincarse en Francia, donde se convirtió en portavoz de la resistencia a la dictadura, y donde produce un caleidoscopio de obras artísticas, que nos pertenecen, por cuanto el lazo con sus raíces,  a pesar de la distancia,  se profundiza y crece. Del exilio surgen sus “Actas de Marusia” (1974), que Miguel Littin llevaría al cine y que narra la historia de la masacre de la oficina salitrera del mismo nombre; y sus “Actas del Alto Bio Bio” (1986), que corresponde a la narración de la masacre de Ranquil, entre otras más.  Fernando Alegría, a propósito de la prosa de Manns señalaba: “ hay novelas que hablan…y novelas que cantan…yo me quedo con las que cantan…en las actas de Patricio Manns, en sus novelas cortas, yo descubro un lenguaje literario nuevo…un trabajo hecho a base de metáforas, pero siempre metáforas con raíces en nuestro pueblo, en nuestro paisaje, y en nuestra historia, no en la historia que está guardada en códigos, sino en la historia que se está haciendo, que se está rehaciendo…ese es el valor mágico, el valor del lenguaje de Manns, que hace cantar los hechos de la historia, y no sólo eso, sino que lo deja vibrando para el futuro…”(1)



Comentarios: Patricio Manns: “El Corazón a Contraluz”: La distancia que ni el amor pudo salvar.