Por-qué-Trotsky

¿Por qué Trotsky ? A 73 años de su asesinato.

Los “Loquitos de la educación gratuita”, así se han referido desde hace 15 años –y hasta el 2011- a los trotskistas en Chile particularmente. También llamados “Los PTR” (siglas de la organización política “Partido de trabajadores revolucionarios”) “Los Monos”, “Revolucionarios de Café” e incluso “espías de la CIA”, desde hace mas de 10 años de la fundación de la organización “Clase contra Clase” –Luego refundada como PTR- se han ganado un puesto en la política nacional. Las distintas luchas principalmente de sectores estudiantiles y capas medias por una educación gratuita, multicultural, laica y financiada por el estado (la cual era impensada a mediados del gobierno concertacionista), han sido el terreno más fértil para el actuar de la corriente trotskista en Chile, que se motoriza en base a las lecciones dejadas por las embestidas de la lucha de clases en la historia,  que hoy frente a la actual situación internacional, con séptimo año de la crisis capitalista de características históricas, vuelve a plantear la posibilidad del triunfo de la clase obrera y los sectores empobrecidos en su lucha por la toma del poder en pos de una nueva sociedad.

Por Sebastián Castro

Marxismo Clásico

Esta definición de Perry Anderson[1] acerca del “Marxismo Clásico”, tiene su fuente en las lecciones y actuar de los conocidos Marx y Engels, fundadores del socialismo científico y la teoría de la lucha de clases; como primera generación de esta categorización, aquella que se caracteriza por desarrollar la unión entre teoría y práctica (según el mismo Anderson la separación de teoría y practica es uno de los grandes problemas del marxismo pos segunda guerra[2]), en este caso, ideas aplicadas de manera revolucionaria como matriz esencial, Marx y Engels lograron golpear la realidad propuesta por  los “filósofos observadores” de su época y otros pensadores, dejando así un legado que fue tomado por las siguientes generaciones como principio fundamental. Luego vino la segunda generación en donde los

más renombrados fueron Georgi Plejánov (fundador del Marxismo Ruso), Karl Kautsky (teórico marxista Alemán) Franz Mehring (Biógrafo de Marx) y Antonio Labriola (Filosofo y teórico Marxista Italiano, influyente en muchos marxistas italianos como Antonio Gramsci por ejemplo).

Pero a lo que vamos es a conocer a la tercera generación, aquella que actuó en los denominados tiempos de “crisis, guerras y revoluciones[3]; Esta definición discutida y propuesta por la III internacional demostró su diferencia respecto a las intervenciones de la  primera y la segunda generación: El carácter y envejecimiento de un capitalismo en vías de descomposición (y la naciente fase del capitalismo, el imperialismo), lo “episódico” de la lucha de clases en la “Primavera de los pueblos” de 1848 o la “Comuna de Paris” de 1871 como revoluciones democráticas y la primera revolución proletaria respectivamente, las cuales aún en una cuna que no dejaba de mecerse mantenía calmo el escenario internacional.

En esta tercera generación de “Marxistas Clásicos”, sus principales figuras fueron Vladimir Ulianov (Lenin), Rosa Luxemburgo y Lev Bronstein (León Trotsky) este último co-dirigente de la primera revolución obrera triunfante del mundo: La revolución Rusa de 1905-1917 pero ¿Por qué Trotsky y no otro?¿Por qué tomar su legado?¿Cual es su legado?.

Las grandes discusiones respecto a la táctica y la estrategia formaron el marxismo[4] de Trotsky, cruzada por un periodo álgido de crisis, guerras y revoluciones: “Entendemos por táctica en política, por analogía con la ciencia bélica, el arte de conducir las operaciones aisladas, y por estrategia el arte de vencer, es decir, de apoderarse del mando. Antes de la guerra, en la época de la segunda internacional, no hacíamos estas distinciones, nos limitábamos al concepto de la táctica socialdemócrata; y no obedece al azar nuestra actitud, la socialdemocracia tenía una táctica parlamentaria, una táctica sindical, una municipal, una cooperativa, etc. En la época de la segunda internacional no se planteaba la cuestión de la combinación con todas las fuerzas y recursos de todas las armas para obtener la victoria sobre el enemigo, porque aquella no se asignaba prácticamente la misión de luchar por el poder”[5]

A diferencia de la segunda internacional, la tercera internacional de Lenin y el contexto en el cual se desarrolló plantearon objetivamente la urgencia de discutir como llegaría el proletariado al poder, para ello definir bien que es táctica y que significa la estrategia –en términos bélicos- era fundamental para el actuar de una internacional empujada por los diferentes procesos de la lucha de clases y de un dinámico escenario internacional (Primera guerra mundial), ante esto no es casualidad el planteamiento de Lenin: “Debemos transformar esta guerra imperialista en una guerra civil”.

Para Trotsky la estrategia se define,  “como algo que no es reductible a los objetivos y los fines que se establecen en el programa, al mismo tiempo que destaca la unidad inescindible entre ambos. Es decir, no alcanza con responder ‘qué pretendemos conquistar’ sino también ‘cómo nos proponemos conquistarlo’, pregunta propia de la

estrategia”[6] basado en los escritos de Carl Von Clausewitz[7] para dirigir a las masas obreras y campesinas en su lucha por la toma del poder, así como se dirige un ejército burgués se puede dirigir uno del proletariado.

La conquista del poder por parte del proletariado solo puede ser llevada hasta el final si la estrategia y la táctica aplicada apuntan a una revolución mundial; en un periodo en donde la economía es universal, en donde los países y sus estados se unen entre si bajo diferentes hilos económicos y sociales, es que los planteamientos de la revolución permanente han tenido variadas interpretaciones erróneas, como la propuesta por Bujarin, el cual pretendía entender la revolución permanente como una excusa para actuar descolgadamente en pos de “hacer la revolución” en contextos y situaciones totalmente diferidas unas de otras, ante esto Trotsky responde: “El carácter revolucionario de la época no consiste en que permite, en todo momento, realizar la revolución, es decir, tomar el poder. Este carácter revolucionario está asegurado por profundas y bruscas oscilaciones, por cambios frecuentes y brutales. […] Si no se comprende de una manera amplia, generalizada, dialéctica, que la actual es una época de cambios bruscos, no es posible educar verdaderamente a los jóvenes partidos, dirigir juiciosamente desde el punto de vista estratégico la lucha de clases, combinar legítimamente sus procedimientos tácticos ni, sobre todo, cambiar de armas brusca, resuelta, audazmente ante cada nueva situación”[8]

Han pasado más de siete décadas del asesinato de León Trotsky en manos de Ramón mercader alias Jacson Monard, un agente del estalinismo capacitado y formado para que a través de la mentira, el engaño y la manipulación lograra la misión encomendada desde la vieja Rusia: enterrar el principal peligro para la avanzada estalinista luego de la muerte de Lenin en 1923.

Luego de un robusto estalinismo fortalecido por la segunda guerra mundial y su caída en 1989 tras la arremetida de las masas soviéticas (la cual contradictoriamente pretendió un desmedro en las ideas de lucha por una sociedad socialista, el comunismo y la revolución proletaria, planteando el estalinismo como fin último de esto) hoy vemos como los partidos estalinistas del mundo –Muy debilitados por cierto- han dado un giro a la derecha de la situación, expresado en cómo se han alejado cada vez más de la clase obrera, lo vemos hoy en día en Chile con el pacto “Nueva Mayoría” que pretende ser un “nuevo aire” para un parlamento lleno de polvo heredado del pinochetismo. Pero esto no es casualidad, el debilitamiento del aparato estalinista mundial provoco que los diferentes estados obreros del mundo –Cuba, Rusia y China por ejemplo- volvieran a un proceso de

restauración burguesa –manipuladas de antemano por el imperialismo- del cual ya estamos en su límite, un proceso que implico la vuelta a la economía capitalista en países donde se pretendía erradicarla, implico también el reordenamiento de la industria y de la clase obrera en la órbita de la economía capitalista, volvió a ser lo que algún día se pretendió destruir, ejemplo de esto es la potenciación de los mercados internos en Cuba gracias al actual presidente Raúl Castro –Hermano de Fidel Castro- por ejemplo.

Hoy en día hablar de marxismo es algo que cada vez se actualiza más, algo que está cada vez más vigente como lo han sido las premisas del “programa de transición[9] de Trotsky, el cual se mantiene corriente ante las reivindicaciones de la juventud que sale a las calles a nivel mundial: El norte de África, Latinoamérica, diversos países de Europa y sus movimientos: Ocuppy Gezi, Occupy Wall Street, soy132, la juventud sin miedo en Chile, los indignados españoles etc. Pero existe algo cualitativo en los primeros embates de la lucha de clases a nivel Latinoamericano principalmente: La entrada de la clase obrera la cual en menos de 8 meses ha sido protagonista en las diferentes luchas (Bolivia, Chile, Argentina, Brasil, Perú); Es así como el legado de Trotsky y sus antecesores sirven como una “guía para la acción” para los distintos grupos trotskistas a nivel internacional. La clase obrera se hace cada vez mas parte de los procesos de lucha de clases en los primeros 6 años de una crisis –expresada en la miseria al cual son arrojados millones de personas en Europa, la destrucción y robo de la tierra y sus recursos naturales a nivel mundial, el incremento del coste de vida, en la arbitraria extirpación de gente del mundo del trabajo etc.-  que diera la impresión de ser un cáncer terminal para el viejo capitalismo el cual como un anciano tiene las vías venosas tapadas anticipando una muerte segura.

Esta reactualización de las condiciones objetivas y subjetivas a nivel mundial son las que implican la fundación con urgencia de partidos revolucionarios de trabajadores y de un gran partido internacional de la revolución como lo fue la tercera internacional de Lenin y como fundó Trotsky en 1938 contra toda adversidad la cuarta internacional. Es necesario que el sentido estratégico en el marxismo, ausente debido a la derrota del ascenso de lucha de clases de 1968 y a las tres décadas de restauración capitalista, se retome. Es necesario absorber el legado de los “marxistas clásicos” del siglo XX y sus enseñanzas, es necesaria la unión entre practica y teoría en el actuar de los que se autodenominan revolucionarios, es una lección histórica.

Todo esto plantea una necesidad para aquellos que luchan contra el capitalismo en pensar las tareas y la situaciones nacionales con una perspectiva internacionalista para enfrentar en una sola  masa a las miserias mundiales del sistema; es así como los trotskistas actúan en el escenario nacional, es así como ante las diferentes vallas impuestas por el sistema, la lucha política e ideológica con otras corrientes y una consecuencia en lo político (cabe destacar las desviaciones llevadas a cabo por trotskistas en los 30´ y 70´) es que se ha logrado posicionar como una alternativa real para trabajadores, estudiantes, diversidad sexual y sectores empobrecidos.

 

 

[1] (Londres, 1983) Historiador Marxista Inglés, considerado uno de los principales pensadores marxistas contemporáneos.

[2] Perry Anderson, “Consideraciones sobre el marxismo occidental”

[3]  ¿Qué había llevado a que la época de Lenin sea de crisis, guerras y revoluciones?

Primero, el capitalismo había pasado a una nueva fase, que los marxistas definimos como imperialista. La tendencia planteada por Marx a la concentración y centralización del capital y el avance hacia el dominio de los monopolios, era una realidad. Hacia 1880 el mundo ya está controlado por una serie de grandes monopolios. Un puñado de potencias se reparte el mundo, mientras otras pugnan por emerger y avanzar enfrentándose a las dominantes, para forzar un nuevo reparto de los dominios coloniales.
Estas mutaciones en el capitalismo llevaron a un debate en el marxismo. Una tendencia sostenía que las contradicciones que Marx había señalado en “El Capital” tendían a ser superadas y que el socialismo se podía alcanzar con una suerte de “vía pacífica”. Las contradicciones del capitalismo se habían atemperado y por ende los planteos clasistas y revolucionarios de Marx debían ser superados. Esa fue la posición de los revisionistas de la II Internacional, asociados al nombre de Edward Bernstein.

Hilferding, por su parte, sostuvo la teoría del “capitalismo organizado”, mientras Kautsky, que enfrentó los planteos de Bernstein desde la “ortodoxia” luego avanzó a la teoría del “ultraimperialismo”, según la cual la fusión de los cárteles y de los trusts internacionales en un supertrust permitiría conciliar los intereses de los capitalistas de diferentes países eliminando la anarquía de la producción y la guerra.

Por su parte, y con diferencias entre sí, Lenin, Rosa Luxemburgo y Trotsky se inscribían en una tendencia que deducía del dominio de los monopolios la agudización de las contradicciones capitalistas y el desarrollo de las tendencias revolucionarias. De hecho, el siglo XX empieza con una serie de levantamientos revolucionarios y guerras interimperialistas (aunque de imperialismos menores), que preanuncian lo que va a darse en 1914 con la Primera guerra mundial. Trotsky y Lenin viven la revolución rusa de 1905, la primera gran revolución del siglo XX. Hay otras dos revoluciones en ese período: la mexicana de 1910 y la revolución china de 1911”.

 (Extracto de SEMINARIO “EL MARXISMO DE LEÓN TROTSKY”, ¿Por qué Trotsky?, Síntesis del primer encuentro del seminario “El marxismo de León Trotsky”, organizado por la juventud del PTS y dictado por Christian Castillo, dirigente nacional del Partido de Trabajadores Socialistas(PTS)

 

 

[4] ¿Qué es el marxismo?

Originalmente, el marxismo expresaba un movimiento social que sintetizaba teórica y prácticamente las experiencias del proletariado europeo de fines del siglo XVIII y de la primera mitad del siglo XIX, forjándose teóricamente en la crítica de las corrientes de pensamiento más avanzadas de su tiempo: el idealismo alemán, la economía política inglesa y el socialismo utópico inglés y francés.

Nosotros decimos que el marxismo de hoy tiene que recoger esas grandes experiencias y también ser la síntesis de las experiencias teórico-prácticas de la clase obrera del siglo XIX y XX proponiéndose conquistar, mediante la revolución proletaria, Estados obreros transicionales, gobiernos de trabajadores o dictaduras del proletariado, que, basándose en consejos obreros, sean a la vez democracias proletarias. Donde se nacionalicen los medios de producción para organizar la economía de acuerdo a un plan democrático, que permita progresivamente ir avanzando hacia la liquidación de las clases, la moneda y el Estado, es decir, hacia una sociedad comunista, cuestión que sólo puede conquistarse plenamente con la liquidación del capitalismo a nivel mundial. Esta sería para nosotros una definición sencilla de marxismo, e incluye, desde el punto de vista teórico, una concepción del mundo, la dialéctica materialista, una teoría de la historia, el materialismo histórico, una serie de teorías científicas específicas, como el análisis del modo de producción capitalista, expresada fundamentalmente en “El Capital”, y una teoría de las clases y el Estado. Y también el arte de la acción política revolucionaria, que podríamos decir que es un arte, un saber práctico, con base científica.

El marxismo es una guía para la acción revolucionaria. Y esto es importante porque nos diferencia del marxismo academicista, que primero con la estalinización y luego con el retroceso del movimiento obrero, transformó al marxismo en una teoría que trata de explicar algo de la realidad, recluida en los medios académicos, sin tener en cuenta el objetivo final de la lucha por el poder obrero, desligado de los problemas de la estrategia revolucionaria.

El objetivo que señalaba Marx no era sólo la conquista del poder en un Estado. No luchamos sólo porque la clase obrera argentina conquiste el poder para construir un Estado proletario. El Estado obrero es un medio, para avanzar en la trasformación socialista de la sociedad donde triunfa la revolución, y a la vez para favorecer la revolución socialista a nivel internacional, sin lo cual es imposible avanzar hacia el comunismo.

Esta perspectiva no es una ilusión voluntarista sino que tiene ver con las potencialidades que brindan las fuerzas productivas engendradas por la propia sociedad capitalista, y que no pueden desplegarse producto del dominio de relaciones sociales de producción basadas en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio (las fábricas, la tierra y los bancos). Incluso sin un salto cualitativo de las fuerzas productivas, los flagelos del capitalismo podrían ser eliminados. No hay hambre porque falte capacidad para producir alimentos, o carencia de viviendas porque falten medios para construirlas. No es que hay desempleados porque no se pueda organizar el trabajo de otra manera. Son las relaciones capitalistas las que impiden organizar la sociedad sobre otras bases. 700 monopolios gobiernan el mundo y organizan toda la producción en su propio beneficio. Expropiando a los monopolios, ese gasto de trabajo social sería puesto al servicio de satisfacer las necesidades humanas según un plan de prioridades que podría establecerse democráticamente.

(Extracto de SEMINARIO “EL MARXISMO DE LEÓN TROTSKY”, ¿Por qué Trotsky?, Síntesis del primer encuentro del seminario “El marxismo de León Trotsky”, organizado por la juventud del PTS y dictado por Christian Castillo, dirigente nacional del Partido de Trabajadores Socialistas(PTS)

[5] León Trotsky, “Lecciones de Octubre”

[6] Armas de la Crítica, “Estrategia y táctica en la época imperialista” en “León Trotsky, Una escuela de estrategia revolucionaria”, citado “Entrevista a Emilio Albamonte: seminario sobre táctica y estrategia en la época imperialista”.

[7]  (Burgducado de Magdeburgo1 de julio de 1780 – BreslauSilesia16 de noviembre de 1831) Militar prusiano, uno de los más influyentes historiadores y teóricos de la ciencia militar moderna. Es conocido principalmente por su tratado De la guerra, en el que aborda a lo largo de ocho volúmenes un análisis sobre los conflictos armados, desde su planteamiento y motivaciones hasta su ejecución, abarcando comentarios sobre tácticaestrategia e incluso filosofía.

[8] León Trotsky, “Stalin, el gran organizador de derrotas”

[9] Marxist internet Archive, “Programa de transición”, sección León Trotsky.0505



Comentarios: ¿Por qué Trotsky ? A 73 años de su asesinato.