Amor

Producción de amor

“El gozo que le produjo esa mujer, le había permitido entender por qué los hombres tenían miedo a la muerte”

Gabriel García Márquez

Cuando nos acercamos al 14 de febrero, las calles comienzan a teñirse de rojo. No es por un estado de sensibilidad epifánica de Edvard Munch, ni mucho menos porque los compañeros de izquierda han comenzado la revolución, sino más bien se relaciona al día del amor, que con sus globos, corazones, luces, canciones románticas y cuanta parafernalia ocurrente van configurando un paisaje rojizo. Y no es por casualidad que el color elegido para el amor sea el rojo, tal color activa tanto estados biológicos como psicológicos, en las palabras de Max Lüscher: “eleva el pulso, presión sanguínea y frecuencia respiratoria (…) con lo cual tiene el significado del anhelo y todas las formas de apetito”. Es por ello que podríamos decir que el rojo es el color por excelencia, quien se relaciona con la secreción de dopamina del cerebro, pues este neurotransmisor es quien nos ayuda a centrarnos en un objetivo y hacer todo un repertorio de conductas para lograr tal objetivo, en este caso ser amados por quien amamos.

En nuestra subjetividad que nos reina como seres humanos, que se desarrollan en distintas experiencias y significaciones durante la vida, tenemos que entender que

los discursos que se desprenden del amor muy frecuentemente están dentro de un paradigma machista-paternalista, posibilitando visiones del amor bastante rígidas y a la vez con diferencias sexistas sobre la visión de la relación de pareja y de los roles que tienen que cumplir cada género

donde en su gran mayoría se le presenta al género masculino una propuesta desinhibida o de disociación sobre el amor, donde la vinculación se ve de segundo plano y donde la libertad sexual es digna de cualquier macho alfa, sin embargo hacia el género femenino  lo vemos de una manera más restrictiva y represiva, donde vemos a la mujer con mayores reglas y discursos que anteponen la norma ante la sincera expresión sobre el amor y sexualidad, esto sumado con el poder de los estímulos potentes del marketing que antes describíamos nos hace mucho más vulnerables a tragar sin procesar estos discursos y no generar una adecuado análisis de lo que estamos consumiendo e incorporando a nuestra identidad de ser y hacer.  



Comentarios: Producción de amor