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Propiedad Intelectual y derechos de autor: cuando la creatividad es hurtada

Este escrito sólo pretende otorgar una pincelada al problema de la propiedad intelectual en Chile, y otorgar quizá una somera guía para aquellos que están dando con su vertiente creativa y producen distintas obras, ya sean pictóricas, literarias y fotográficas, entre otras.

Tuvo que enterarse por amigos de Facebook y Flickr que sus bocetos e ilustraciones estaban siendo utilizados y vendidos por otra persona, más específicamente en Cali, Colombia. Su nombre artístico es Fefé Lalalá, natural de Antofagasta. Se define a sí misma como “una estudiante de diseño, dibujona, que se expresa mayormente a través de la ilustración”. Quizá muchos hayan tenido la oportunidad de ver sus obras en algunas de las tantas plataformas que para ello otorga Internet, y es precisamente este sistema el que ella utilizaba para proteger su trabajo: la exposición constante y extendida, de manera que si veías uno de sus dibujos, sabrías a quién le pertenecía. Hasta allí, no suena mal. En un mundo honesto pudiese haber resultado, pero nuestra realidad, sin embargo, dista mucho del ideal. No pasó mucho tiempo hasta que una tal “Lina Mondragón” comenzase a tomar sus diseños y venderlos a través de la red en Colombia. Fefé se había transformado en víctima de robo de propiedad intelectual, de la afectación directa de sus derechos de autor, como tantos otros casos que ocurren en la escena de las artes, en particular cuando se está surgiendo, cuando no se es particularmente famoso.

En principio la propiedad intelectual tiene como fundamento los derechos del autor de una obra, los cuáles pueden definirse como “aquellos que adquieren los autores de obras de la inteligencia en los dominios literarios, artísticos y científicos, cualquiera que sea su forma de expresión, y los derechos conexos que ella determina”.[1]

[1] Disponible en: http://www.bcn.cl/guias/propiedad-intelectual [Fecha de consulta: 18 de octubre de 2012].



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