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Ricardo Díaz, vocero del Movimiento “Este Polvo te Mata”

“Derechamente, yo creo que hay que estimular la participación. Y hay que estimular que la gente entienda que “la política no es una cosa de políticos. Que la política es una cosa nuestra”.

Este Sábado 29 de agosto, en nuestra ciudad, poco más de trescientas personas, según los datos publicados en la prensa, volvieron a marchar convocados por el Movimiento: “Este Polvo te mata”. Organizaciones medioambientales, agrupaciones políticas, ciudadanos de a pie, concurrieron a la cita y se manifestaron en contra de que los intereses económicos primen por sobre la salud de los antofagastinos.

  Revista Fill tuvo la oportunidad de conversar con el vocero de este movimiento, el jueves recién pasado, el profesor Ricardo Díaz, quien interrumpió sus actividades normales para recibirnos, en el patio interior de una conocida OTEC de nuestra ciudad.

Reconocido en las redes, como uno de los fundadores de Este polvo te mata, Ricardo Díaz, resulta ser un hombre de aspecto sencillo, y lenguaje coloquial, con el cual fue fácil iniciar un diálogo acerca de la historia, vicisitudes y proyecciones del movimiento ambiental del cual forma parte.

 

Cuéntanos un poco, ¿Cómo es que un profesor de filosofía se involucra en un movimiento como Este polvo te mata?

Bueno. Esto surge, principalmente, como una suerte de rechazo, o de reacción a una situación de injusticia, a una situación de prepotencia, que visualizábamos nosotros, por parte del gobierno, principalmente…

Había ocurrido un reclamo por el galpón de acopio de metales pesados. Y éste reclamo había sido canalizado por una persona, que es Don Emilio Ugarte, quien es un arquitecto. Él fue candidato a alcalde por la UDI. Y él, como arquitecto, en el fondo, veía esta aberración del galpón, pero él lo tomaba desde la perspectiva de la planificación territorial y del entorno costero. Él cuestionaba eso. Él pide ayuda a los políticos, a Paulina Núñez, Jaime Araya, a Marcela Hernando, incluso. Y ellos hacen un comunicado, y un escrito legal.

Todo esto surge, por Don Emilio. Pero hay un juego político ahí, detrás, que en el fondo intenta acaparar la atención. Ellos, incluso, hacen una marcha donde todos los políticos se ponen a instrumentalizarla… de hecho, todos los políticos se ponen al frente de la marcha, y dejan a Don Emilio detrás. Es muy divertida esa foto. Incluso, yo participé de esa marcha y me toca ver cómo, al término de esa marcha, están con el cartel y llegan políticos, que ni siquiera marcharon, a sacarse “la foto”. Entonces uno ve personajes ahí. Algunos tipos de Intendentes, que llegaron a eso, a sacarse la foto. Los senadores, también metidos en todo este cuento.

Pero, cuando ellos hacen un reclamo, la Corte Suprema los frena porque, en el fondo, su renuncia estaba, formalmente, fuera de plazo. Y ahí, es que, la Corte Suprema dice “No. Este galpón es lícito y va a funcionar”. Y hay como una sensación de desesperanza, de que la empresa ganó.

Viene el Ministro de Medio Ambiente a decir que los que tenían esta teoría del galpón que contaminaba estaban equivocados. Y viene la Presidenta de la República a inaugurar la Minera Sierra Gorda, que era la propietaria de este galpón. Entonces, había una sensación de que todas estas personas, en el fondo, nos pusieron el pie encima.

Hasta éste momento, disculpa que te interrumpa, hablas siempre en plural. “Partíamos”, “teníamos una sensación”, es decir, ¿ya había un grupo que estaba empezando a organizarse?

Lo que pasa es que, en gran parte, estos cabros; la Paulina (Núñez), el Jaime (Araya), son ex alumnos míos.

Entonces, en el fondo, yo me relacionaba con ellos, conversaba con ellos, y yo captaba, en el fondo, en ellos, la rabia de haber perdido. ¿Ya?

Pero, una pregunta, Ricardo: Tú, ¿ves esta noticia del galpón en los diarios, en la televisión?, ¿vives allí en el sector? ¿Cómo te enteras?, ¿Cómo surge esta motivación en ti? Concretamente.

Concretamente, cuando surge todo este movimiento, se toman mediciones acá en Antofagasta. Y hay un informe, que hace el ISP (Instituto de Salud Pública), de mediciones de metales pesados. Y un informe, que se dice que se va a publicar, y que después desaparece. ¿Me sigues? De este informe, Jaime, tenía conocimiento. Jaime me comenta: “Sabes qué, Ricardo, tú vives en la zona de mayor contaminación”, y ahí yo me asusto, porque yo vivo frente al MOP. Si tú miras el mapa del ISP, el MOP es el lugar que tiene mayores niveles de contaminación.

¿Entonces la demanda del galpón te toca directamente?

Claro, claro…

Esto es lo primero. Entonces, por un lado, veo a mis alumnos que están desesperanzados, que están tristes porque les pusieron la pata encima. Que la autoridad del momento está diciendo lo del galpón va a funcionar.

Existen estos antecedentes que se manejan subterráneamente, que dicen que estamos contaminados. Entonces nos juntamos en La Norte (Universidad Católica del Norte) no más de diez personas. Y nos juntamos porque nos avisan de que se van a hacer los embarques, incluso aunque el galpón no está funcionando. Estas diez personas, pensamos, bueno ¿Qué hacemos? Estaba el Presidente de la UCN, el Presidente del Colegio Médico, habían varios periodistas metidos ahí, estaba el Jaime (Araya), la Doris Navarro, estaban unos cabros de Revolución Democrática, ¿Ya? Y… bueno, estaba yo. ¿Qué hacemos? Y ahí empezamos a tirar varias ideas. Ideas locas, como “dinamitemos el tren”, cosas raras… Y, en ese momento, si tú te recuerdas, el año pasado estaba de moda la “ex back in challenge”

Entonces yo, que sé que Antofagasta, digitalmente, tiene harta cobertura, dije “éste es un tema de redes” y, en realidad, tenemos que responder a la idiosincrasia del antofagastino. Porque los antofagastinos somos flojos, somos cómodos, somos egoístas. Entonces, yo les dije “por qué no hacemos un video donde yo paso mi mano por la ventana, e invitamos a que la gente haga lo mismo”. ¿Por qué?, porque así, la gente, se va a dar cuenta de qIMG_6403ue ese problema es su problema, y que es real. Y decimos algo así como que “este polvo nos hace daño”. Y ahí había un cabro, que es Sebastián Robertson, y este cabro dice “No, el mensaje tiene que ser directo a la persona, tiene que ser ESTE POLVO TE MATA”. Nos sonaba divertido, comenzamos a discutir el tema del “polvo”, que fue, en el fondo, como chistoso. Y decidimos varias acciones. Una ida a la Superintendencia a poner demandas, pa’ después dejamos lo de encadenarnos, y yo les dije “ya, mañana grabo el video, lo mando y lo twitteamos entre todos”. Hecho. Y, bueno, al otro día llega un amigo con quien somos socios, teníamos una empresa, y teníamos unos proyectos muy interesantes con las mineras. Y yo le digo “Bruno, grábame, por favor, esto” y él pesca el celular y empieza a grabar y yo hago la gracia ésta, de pasar la mano por la ventana y digo “Los invito a todos, porque “éste polvo te mata”. Y, bueno, no lo había ni siquiera conversado con ‘La Claudia’, mi señora, que iba a hacer esta cosa…

En realidad tú no te dabas cuenta, no anticipabas lo que iba a ocurrir en las redes, ¿verdad?

No, ¡Para nada! O sea, ¡Para nada! Lo que fue pensado fue que “los antofagastinos somos cómodos, que a los antofagastinos nos encantan las redes, que tenemos mayor conectividad que en otros lugares del país. Que tenía que ser por redes, que el mensaje tenía que ser directo, que teníamos que involucrar a las otras personas. Eso estaba pensado. Pero que lo íbamos a lograr, no.

¿Cuánta gente, actualmente, forma parte activa del movimiento “Este polvo te mata”? Me explico, al menos en este tipo de movimientos uno siempre se encuentra con un núcleo, que uno llama “núcleo duro”, el que siempre está, que llega a las reuniones, el que persiste, planifica, etcétera. Luego vienen otros círculos de adherentes que son como los círculos concéntricos, que van siendo cada vez más amplios. ¿Cuánta gente compone actualmente el “Núcleo Duro” de Este polvo te mata?

El Núcleo duro debemos ser alrededor de quince. No más que eso.

¿Ustedes se reúnen con regularidad?

Nos reunimos normalmente, más o menos, una vez a la semana. Y, ahí, vamos visualizando y pensando el qué hacer, cómo generar impacto mediático. Al principio, en realidad, ese era el objetivo: generar impacto mediático, y que la gente tuviera consciencia.

Es decir, ¿sociabilizar una demanda?

Claro…Que no era solamente de la gente que vivía en ese sector, que se entendiera como una demanda medioambiental de Antofagasta.

Yo no creo que el movimiento surja ahí, en el momento del video. Yo creo que el hecho que lo hace surgir es cuando paramos el camión, se para un “transformer” al lado mío. Fue una cosa bien rara. O sea, el video empezó a viralizarse. Yo empecé a mirar, “Oye, 500 visitas, 1000 visitas, 1200… sale una nota en el Soy Antofagasta”. Y, de pronto, unos ex alumnos míos, una niña que es locutora de radio hace el video, y ahí se empezaron a disparar los números, los que son rockeros lo muestran también, se nos empiezan a disparar los números…y esto empieza a explotar. Entonces nos llega un watsapp ‘Los camiones salen hoy día’. ¿Qué hacemos? Entonces dije: “Vamos al puerto y hagamos una velatón”. Entonces llegamos al puerto, empezamos a prender velitas, y ahí se junta gente, y esto es lo interesante del movimiento: se junta gente que piensa distinto. Se junta gente que comienza a encontrar un sentido común…

¿Y esa sería la demanda medioambiental?

Claro, ahí se junta gente de izquierda, gente de derecha, gente que, incluso, peleaba entre ellos. Y yo veía que estaban nerviosos ahí. En el fondo, hablamos de estos temas que afectan a la ciudad.

Ricardo, ¿piensas que, desde el nacimiento de “Este Polvo te mata” la idea original de que el galpón de concentrado de acopio de cobre salga del centro de la ciudad, como objetivo del movimiento, a la fecha, ha ido mutando?, O por el contrario, ¿sigue siendo esa misma demanda, y nada más?

No. Yo creo que ha ido mutando, porque, la necesidad nos ha hecho ver que, el problema de fondo tiene que ver con la falta de planificación territorial y la falta de racionalidad respecto de los procesos de producción del puerto. Eso ha ido mutando. Nosotros empezamos la lucha que era sacar los acopios de concentrados de cobre del puerto.

Así es…

Pero tú te vas dando cuenta de ¿Por qué se instaló eso? Bueno, se instaló porque las autoridades no dijeron nada. ¿Y por qué no dijeron nada? Bueno, porque la PLADECO con su Plan Comunal tampoco dicen nada del puerto ¿Y por qué no dicen nada? Bueno, porque la División de Desarrollo Territorial de la Región no funciona.

Entonces, tú te vas dando cuenta que, el galpón era el iceberg de un Gran Desastre que teníamos acá: Que nadie piensa la ciudad.

No crees tú que más que: “No pensar la ciudad”, ¿hay un olvido respecto del ser humano, que es el habitante y constructor de la ciudad?

Claro.

En una entrevista que te hicieron a ti, este año, señalaste que “el objetivo de Este polvo te mata era detener completamente el transporte, acopio y embarque de concentrado de cobre desde el centro de la ciudad. Que así era como habían nacido.”

Claro.

¿Y si se cumple este objetivo, se agota Este polvo te mata?

Yo creo que no. Lo que pasa es que, una cosa que nosotros fuimos actualizando era que, para poder lograr apoyo y que esto despertara, tú tienes que lograr consensos. En el fondo, ir implementando la unión entre distintos grupos. Antofagasta se caracteriza, por haber muchos caciques, y cada cacique tiene su territorio, y no comparten a pesar de tener problemáticas similares, aun así, no se unen. Entonces, yo fui descubriendo, por ejemplo el ‘Chico No Más Quemas’ tenía toda su batalla armada, y era muy celoso de “su batalla” y no la compartía con nadie. La gente de La Molinera también tenía su batalla y no la compartían. Entonces, ¿Cuál fue mi labor? Mi labor fue tratar de ir integrando voluntades hablando del tema de ciudad. Entonces, yo creo que “Este polvo te mata” mutó en una preocupación más por la ciudad.

¿Por lo ambiental?

Sí, por lo ambiental…

¿Dirías entonces, que la exigencia inicial contra el ATI ha sido superada, y Este polvo te mata, se instala como un Movimiento que, lucha por la demanda medioambiental integral de la ciudad de Antofagasta?

Claro. Aparte, yo creo que hay que hacer algunas especificaciones, que pocas veces se entiende. Cuando tú hablas del “movimiento” tú debes entender que no se trata de una Coordinadora, ni de una Agrupación, no se trata de una Organización que tenga cierto estatuto y cierta reglamentación y que funcione de un modo determinado. Nosotros empezamos a ver el tema de los niños que estaban enfermos, y nos empezamos a dar cuenta que habían deficiencias en la salud, empezamos a darnos cuenta, en el fondo, que esa contaminación de las quemas de allá, los efectos nocivos eran similares a los efectos de acá, empezamos a establecer contactos. Entonces, cuando se nos une Víctor de No Más Quemas, cuando se une a Este polvo de mata, es con un acuerdo de que, a fin de cuentas, es un tema de ciudad. Lo importante es defender la ciudad. Y así se fueron uniendo distintas agrupaciones, Y, en un momento, convocamos a la gran marcha que se realizó en marzo de este año. Y esa gran marcha la hace un conjunto de agrupaciones. Son más de 30 agrupaciones. Algunos con el interés sobre la salud. Los pescadores con el interés de la contaminación del mar. Estaban algunos sindicatos mineros por la salud de ellos. Muchas agrupaciones de ex portuarios, que están contaminados, que están con cáncer, que tenían esos temas. Entonces, en el fondo, el tema es “contaminación-salud ambiental”, pero también el tema es “salud en general”.

El “derecho a la ciudad” que decía Lefebvre, ¿o no?

Claro

La idea es que, el “Polvo” (EPTM), en realidad, lo que se ha caracterizado, es por ese dinamismo, por ese devenir, que no lo convierte en una cosa orgánica, estructurada.

Ha ido, en el fondo, respondiendo al desarrollo de las actividades concretas. O sea, en el fondo, ha ido mutando. Eso es natural, obvio.

Ahora. De hecho, yo creo que, precisamente, eso fue su fuerza. ¿Cómo desarticulas los movimientos sociales? Es que hay un líder, lo sientas a la mesa a negociar, y ahí se mueren.

¿Y eso no pasa en Este polvo te mata?

Eso no pasa acá. Porque, en el fondo, aquí no hay líder.

Pero tu figura es muy notoria, y está claramente asociada a Este Polvo te mata.

Sí, pero yo soy el vocero. Yo soy “la cara bonita” no más. (Risas)

Ricardo, ¿quedamos entonces que Este polvo te mata, es un movimiento atípico, que funciona orgánicamente, pero que no está estructurado?

Exacto. No tiene estructura.

¿Cómo ves tú la participación en éste movimiento de pobladores, trabajadores, estudiantes? ¿Incluye Este Polvo te mata sus demandas? ¿No los incluye?

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Ricardo Díaz y su grupo de estudiantes de Comunicación efectiva.

Lo que pasa es que… A ver, cómo te explico. Hay una idea de atraerlos. Efectivamente, a nosotros nos gustaría. Y, de hecho, se ha ido dando. Nos gusta mucho el hecho de que, a través de EPTM (Este polvo te mata), se fue despertando el sentir ciudadano. Se fue despertando la necesidad de empoderarse y la necesidad de plantear nuevas problemáticas. …Yo siento que despertamos en la gente la necesidad de generar discusión, de generar reflexión, de empoderarse. O sea, yo creo que hay que tratar de ir encauzando eso. Derechamente, yo creo que hay que estimular la participación. Y hay que estimular que la gente entienda que “la política no es una cosa de políticos. Que la política es una cosa nuestra”. Hannah Arendt plantea esa frase, que es genial. O sea, la política es una cosa tan importante que nos incluye a todos no sólo a los políticos que se ocupan de ella.

Aristóteles lo había planteado mucho antes también…

Claro. Lo que pasa es que hay que volver a empoderar ese tema. Hay que desprofesionalizar la política. Porque lo que tenemos ahora nosotros son personas que han profesionalizado esto, que se han robado el quehacer político de la ciudadanía. Y que, por eso mismo, han desencantado a las personas. Pero, lo peor de todo es que no responden a las necesidades de la gente.

¿Cómo hacemos coincidir los intereses privados con el interés público? ¿Son compatibles o no?

Yo creo que es factible desde una mirada política, de una mirada estratégica, como ciudadanos. O sea, cuando tú tienes que gran parte de los intendentes han sido subordinados de la empresa portuaria y que, por eso mismo, han aprobado los proyectos de la empresa portuaria, en desmedro de la ciudad, uno se pregunta legítimamente ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién se pone a pensar la ciudad? ¿Quién se pone a planificar la ciudad? ¿Quién se organiza para que la ciudad sea “ciudad” y no solamente un dormitorio?

Pero eso significa colocar sobre la mesa el tema del “poder político”. O sea, tomamos las decisiones en la medida que tenemos el poder político. El poder político lo tienen ello y por eso las decisiones son desacertadas. ¿No crees?

Sí. Pero, en el fondo, si tú te fijas en la historia de “Este Polvo”, ha sido, también, hacer que los políticos hagan lo que tienen que hacer. O sea, tú tienes una figura de un intendente, que parte desacreditándonos, que parte ninguneándonos. “Estos tipos son unos alaracos que, en realidad, tienen que respetar el conducto regular. Y nosotros somos los que tenemos los antecedentes”. Bueno, y ahí nosotros fuimos con la Ley de Transparencia y sacamos los antecedentes. Y hacíamos que los publicaran. Y los obligábamos a publicar. Y ahora tú tienes un discurso completamente distinto. Valentín Volta está culpando al puerto de la contaminación. Observa ahí la Cámara de Diputados. Yo conversé con un Senador, ¿Ya? Un tipo que decía que no era político, y en realidad, este tipo me ninguneó en esa primera conversación. “Y que no le interesaba y que él estaba por cosas superiores”. Pero tú los tienes, ahora, trabajando para nosotros. Tú tienes una Comisión Investigadora trabajando. Tú tienes un Fiscal que está investigando, con pericias de la PDI. Tú tienes la Superintendencia del Medio Ambiente que empezó a fiscalizar. Porque, hasta que nosotros no nos levantamos, no se fiscalizaba acá. Entonces, es posible que el “empoderamiento ciudadano” haga funcionar las estructuras. Y haga que cumplan.

El tema es cómo nosotros empoderamos a los ciudadanos para que recuerden, y para que, efectivamente, presionen para que la autoridad haga lo que tiene que hacer.

Ahora te voy a hacer una pregunta expresamente para ti, un tema del área filosófica.

Cuando se produce la Revolución Francesa, los Iluministas hablaban del término “progreso” como una idea –positiva- decían que íbamos a lograr alcanzar un mundo donde íbamos a ser más libres, más felices, íbamos a trabajar menos, etcétera. Después, ¿Qué pasó con eso? ¿Cómo se condicen hoy día la idea del progreso y este descalabro medioambiental? ¿Son compatibles progreso y sustentabilidad?

Yo creo que sí, porque, en el fondo, se tiene que quebrar el enfoque modernista del progreso. Cuando tú me hablas de “progreso” y me hablas de la Revolución Francesa, tú me estás hablando desde el paradigma de la Modernidad. Y el paradigma de La Modernidad se sustenta en la razón matemática de Descartes. Y la razón matemática de Descartes es una razón individualista. Descartes, cuando funda la Modernidad, dice “Yo pienso, yo existo”. Yo, no sé si tú piensas. Yo pienso, y yo existo, y esa es la gran verdad que fundamenta todo el proceso de la ciencia. O sea, le creemos a la ciencia porque le creemos a la razón. Pero no es cualquier razón, es una razón matemática. Entonces, comienza el movimiento postmodernista, y comienza toda una visión en la filosofía que apunta que lo importante no es el conocimiento, que yo creo que lo importante es lo ético. Yo, primero, para poder pensar tengo que dialogar, no hay pensamiento sin diálogo. Y, para poder dialogar tengo que amar, porque no puedo dialogar porque no amo. Entonces, primero amo, y luego pienso, y luego existo. Entonces, la visión actual del ser humano tiene que ver, más bien, con una visión más social. O sea, los conceptos de verdad, en la actualidad, tienen que ver con una verdad más bien convencional. Dejamos de creer en la verdad absoluta, de la edad medieval. Estamos creyendo en una verdad que construimos a través del diálogo. Entonces, el ser del hombre, precisamente, es la capacidad de dialogar del ser humano, eso es lo que nos constituye en seres humano. Si nosotros no rescatamos esta capacidad dialogante, de incorporarnos unos a otros, de validarnos, nos vamos –simplemente- a la destrucción. Y ese es el riesgo que estamos enfrentando ahora…

¿Qué pasa cuando en este diálogo, que dices tú hay que instalar, el otro está convencido que “la está haciendo de oro”, a pesar que la mayoría está sufriendo los embates de sus decisiones?

  • Ahí tienes una minería que hablaba de clase mundial acá. Y que hablaba de un gran crecimiento. Y que habla de una nueva Dubbai en Antofagasta. Mi experiencia ha sido que, en el fondo, la Gran Minería ha cambiado su discurso. O sea, tú tienes ahora, en la cena de la minería los discursos han cambiado, tú los escuchas y ellos están hablando de que “hay un problema ambiental y tenemos que hacernos cargo de esto”. Y que, en el fondo, tenemos que empezar a lograr la responsabilidad social, y que tenemos que darle valor agregado a lo que estamos haciendo. ¿Por qué están haciendo esos discursos ellos?

No sé. Respóndamelo usted.

Yo creo que tiene que ver con el movimiento. Que con nuestro accionar detuvimos un modo de proceder, que era irrespetuoso con la ciudad.

¿Tú crees que EPTM, con la movilización, modificó la consciencia de las personas que son los dueños de empresas de la Gran minería?

Sin duda. De los responsables por lo menos. O sea, yo creo que se está cambiando. Ahora, lo que pasa es que, en términos económicos, es un pésimo negocio para la minería no contar con licencia social, y eso es algo que nosotros sabemos, y que ellos también saben. Y, en eso, nosotros les hemos atacado firme a ellos. Tú sabes que los créditos que ellos necesitan tienen que contar con licencia social. Y cuando está ésta movilización pendiente, y está esto, los mismos créditos que ellos podrían acceder, ya no son los mismos. Entonces les cuesta más. Nosotros manejamos esos datos. En el fondo, esta cosa no es tan inocente. La minería necesita beneficios económicos, pero también necesita, con esta licencia social, para poder ir incrementando nuevas mejoras.

Tú crees que es posible llegar a algún tipo de acuerdo con la Gran Minería.

Yo creo que es posible construir una visión distinta. O sea, yo creo que es posible hacer un nuevo trato con la minería. Si ellos hablan de “minería de clase mundial”, hablémoslo en una “ciudad de clase mundial”.

Okey. Ustedes están planificando una nueva movilización para este 29 de agosto. Cuéntanos un poco acerca de ello

Esta nueva movilización, lo que pretende, es llamar a la gente a “asumir su rol”. Mira, cuando… siempre nos han criticado, nos han criticado varias cosas. Una es que nosotros no somos democráticos, que no incluimos en nuestra visión a mucha gente. Es cierto, es un núcleo pequeño donde tomamos las decisiones, y vamos haciendo lo que nos va pareciendo correcto y, en el fondo, algunas cosas han generado mucha simpatía, y por eso hemos seguido.
Yo creo que si a la gente no le gustara lo que hiciéramos, hace rato que no existiría “Este Polvo te mata”. Hemos ido ganando la simpatía. En el fondo, lo hemos hecho inteligentemente. Hemos utilizado las herramientas del sistema para romper el sistema y abrirlo.

Por otro lado, también se nos cuestiona que somos muy blandos. En realidad, me han dicho varias veces.

¿“Amarillos”, dices tú? ¿Reformistas?

No. Me han dicho que, en el fondo, somos demasiado pacifistas. “Tú eres soft” me decía una vez un caballero. “Usted quiere que lo tomen en cuenta, usted debe quemarse a lo bonzo en La Intendencia”.

Yo creo que el antofagastino está despertando. Se da cuenta que esto resulta, pero todavía le falta asumir que ésto es responsabilidad de ellos. Porque es muy cómodo, desde el chat, decir “No, esa cuestión es muy fome”, “Esta cuestión es muy blanda”, “Debieran hacerlo distinto”, “Debieran radicalizar el movimiento”.

Bueno, pero ¿Qué significa eso? ¿Y quién asume el costo de eso? Porque aquí ha habido un costo personal que hemos asumido un grupo pequeño, y que hemos pagado ese costo. Entonces, no necesitamos tantos consejos, no necesitamos tantos gurús, no necesitamos tantos expertos en movimientos sociales. Lo que necesitamos es gente que esté dispuesta a hacer el trabajo.

¿Dispuesta a movilizarse?

A movilizarse. Las acciones que nosotros realizamos no tienen por qué ser sólo nuestras. O sea, nosotros felices con que vayan surgiendo nuevos movimientos, nuevos grupos.

Para terminar, Ricardo, ¿Quién es el verdadero héroe en la historia de Este polvo te mata? ¿El sujeto individual o el sujeto colectivo?

Yo creo que tiene que ser el sujeto colectivo. Tiene que ser aquel que se da cuenta que sus problemas también afectan a los otros. Aquel que se da cuenta de que, cuando levanta su voz, no solamente es su voz, sino que es la voz, principalmente, de los niños chicos, que son los principales afectados. Entonces, tiene que ser el sujeto colectivo. Nosotros somos seres colectivos. Nadie ha podido existir y desarrollarse sin los otros. Entonces, eso es lo que tenemos que despertar. Tenemos que despertar la conciencia de que tenemos que vivir en ciudad, tenemos que empezar a hablar en plural. Eso es lo que nos falta.-



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