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Thomas Piketty, la nueva mascota de Manhattan

El fenómeno de su libro Capital in the Twenty-First Century

Thomas Piketty, profesor de la Escuela de Economía de París y director de estudios de la École de Hautes Études en Sciences Sociales parisina, se ha convertido en un nuevo faro que ilumina a navegantes perdidos en la crisis capitalista. Su libro Capital in the Twenty-First Century le ha permitido hacer suyo, según parece, el lugar que ocupara Susan Sontag en los años 60, Christopher Latah en los 70 o Francis Fukuyama en la década de 1990. Un gurú para cada momento del capitalismo.

Asesor en 2009 de la candidata presidencial socialista Ségolène Royal, Piketty indagó durante quince años los registros fiscales de Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón, Suecia y algunos otros países ricos. De allí obtuvo la masa de datos sobre la cual elaboró su libro. En una síntesis esquemática, digamos que Piketty deduce: 1) el retorno promedio sobre el capital supera la tasa de crecimiento de la economía; 2) la riqueza heredada supera siempre en valor a la que un individuo puede acumular durante toda su vida; 3) de las dos anteriores se desprende que el capitalismo es incompatible con la democracia “y la justicia social”.

Rechazado con indignación por la ortodoxia económica y la derecha más conservadora, Piketty se ha transformado, sin embargo, en la nueva mascota de las elites financieras de Wall Street, al punto que The Guardian dice de su libro: “Llevarlo debajo del brazo se ha convertido en la nueva herramienta de conexión social en ciertas latitudes de Manhattan”. Capital in the Twenty-First Century es una sensación mediática: The New York Times llegó a referirse a él seis veces en distintas notas de una edición dominical, The Financial Times le dedica editoriales y The Washington Post publicó una nota irónica: “Cómo escribir tu propio artículo sobre Piketty en diez cómodos pasos”. El fenómeno Piketty se vuelve más notable si se tiene en cuenta que su libro es técnicamente complejo y por cierto ventrudo: 700 páginas en su edición inglesa y más de 900 en la francesa.



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