dialogos

Un primer encuentro

Yo: [Con voz de quien cree decir algo importante] Creo que sentó las bases para una discusión contemporánea del feminismo: “la mujer no nace, se hace”. Buena frase se tiró.

Cangrejo: Tan buena como cuestionada.

Yo: ¿A qué te refieres?

Cangrejo: A que decir: “mujer se hace” [realiza un gesto de comillas con sus pinzas], es avanzar en la concepción de mujer, pero seguir pensando dentro de esta categoría. El feminismo contemporáneo viene planteando la posibilidad de un feminismo sin la categoría “mujer”.

Yo: Pero eso es una tontera.

Cangrejo: ¿Por qué? [Volteó hacia mí, y por primera vez lo vi interesado en lo que yo podía decir].

Yo: Porque si bien la categoría “mujer” [repito su gesto con mis manos, sin reparar en que había imitado el abrir y cerrar de sus pinzas] podría ser considerado una ficción, ésta acarrea consigo un potencial revolucionario importante para la lucha feminista. ¿Cómo es posible hacer política sin categorías de identificación?  Piensa en lo que dijo MacKinnon en  Hacia una Teoría Feminista del Estado: “las mujeres son un sujeto de experiencia común”. [Me sentí orgulloso de lo que acababa de decir].

Cangrejo: ¿Y eso qué quiere decir?

Yo: Bueno, que las mujeres son un grupo, en el sentido de que son parte de una realidad compartida suficiente para proporcionar la base para su identificación. En este sentido MacKinnon acepta la tesis expuesta por de Beauvoir: el “sujeto femenino” se hace, o en otras palabras, el sujeto femenino es producido por la cultura y reproducido en la experiencia cultural. [touché cangrejo posmoderno, pensé].

Cangrejo: ¿Quieres decir que la categoría mujer agrupa a un conjunto de sujetos, o en este caso, sujetas, que comparten una experiencia en común: la de ser mujer?

Yo: No lo digo yo, lo dice MacKinnon, y yo la secundo.

Cangrejo: y como Catharine MacKinnon es una autora que ocupa muy bien la teoría marxista, esta experiencia común, debe ser una experiencia concreta, material, ¿no?

Yo: No he dicho que  MacKinnon sea una autora marxista.

Cangrejo: Yo tampoco. He dicho que ocupa muy bien la teoría marxista.

Yo: ¿conoces a MacKinnon? [Consulté un poco desilusionado, esperaba agregar al debate un autor desconocido para el cangrejo]. 

Cangrejo: Conozco a alguien que ha leído sobre ella.

Yo: Bueno, sí. Se refiere a experiencias concretas. Para Mackinnon el feminismo surge de un grupo de “sujetas” unidas por experiencias comunes, y conscientes de dichas experiencias. A esas sujetas le podemos denominar “mujeres” [volví a repetir, sin mucha conciencia, el gesto de las pinzas]. Para el caso, da lo mismo  si el concepto “mujer” responde a una condición natural biológica o no, lo importante es que dicho concepto actúa de manera material en “las mujeres”, en sus experiencias cotidianas, en una vivencialidad con correlato material tangible, expresado en explotación, menoscabo, sumisión, etc.

Cangrejo: [Volvió a mirarme con mucha atención]. ¿Quieres decir que el feminismo puede hablar de un “sujeto femenino” construido en base a experiencias comunes?

Yo: La experiencia de ser mujer. Y no sólo eso, dejaste pasar lo más importante. El feminismo, también sería una teoría que emerge de aquellas cuyos intereses afirma.

Cangrejo: Eso es absurdo.

Yo: ¿Por qué? [Me ofusqué un poco, y me dispuse a la discusión. No iba a aceptar que un cangrejo menospreciara mis argumentos].

Cangrejo: El feminismo no emergió de aquellas cuyos intereses afirma, o en otras palabras: el feminismo no emergió de “las mujeres” como categoría general, sino de un “grupo de mujeres”, quienes se arrogaron la representatividad del conjunto de mujeres en la subalternidad. Ahora bien, si se dijera que el feminismo defiende los intereses de la mujer blanca, occidental y acomodada, en este caso la afirmación de Mackinnon sería correcta.

Yo: Bueno, pero ¿alguien tiene que hablar en nombre de las mujeres, no? Alguien debe representar al “subalterno”. [Ahora sí, el gesto de pinzas haciendo comillas fue consiente, y burlesco].

Cangrejo: Lo de “subalterno” no es mío. Es de Spivak, yo solo “la secundo”. [El cangrejo me devolvió la burla]. Spivak argumenta que cualquier intento intelectual por relevar el papel de los marginales en la historia o en la actualidad, trae consigo la tendencia a homogenizarlos y no poner atención en la heterogeneidad propia de la subalternidad.

Yo: ¿Y eso qué?



Comentarios: Un primer encuentro